EFE NewsChicago (IL)

La indocumentada mexicana Francisca Lino, que hace cuatro días abandonó el santuario en Chicago donde se refugió durante tres años y medio para escapar de la deportación, está de regreso en la iglesia metodista Adalberto de Chicago.

“Estoy muy desilusionada y triste. Estaba con mis hijos y en mi casa, festejando, cuando me enteré que debía regresar a las sombras”, declaró este miércoles Lino en conferencia de prensa.

Por consejo de su abogado, Lino decidió tomar precauciones y volver al santuario porque un juez federal en Texas bloqueó temporalmente esta semana el decreto del presidente Joe Biden que suspendía la deportación de inmigrantes indocumentados por un período de 100 días.

“No soy una criminal. Todo esto es obra del racismo de unos pocos”, dijo Lino.

Por su parte, activistas de La Familia Unida, que la apoyan, dijeron que la vuelta al santuario fue “un revés desalentador después de una celebración tan breve".

"Naturalmente, Francisca y su familia están muy molestos”, agregaron.

Al abandonar el santuario el sábado pasado, la mujer de 53 años y madre de seis hijos estadounidenses dijo que había sido una experiencia dura y confiaba en no que tendría que regresar a la iglesia.

El recurso contra el decreto de Biden fue presentado por el fiscal general de Texas, el republicano Ken Paxton, quien consideró que la nueva Administración actuó de forma arbitraria al no consultar la orden ejecutiva previamente con el estado.

El juez Drew B. Tipton es un conservador designado por el hoy expresidente Donald Trump que detuvo la implementación del decreto firmado por Biden el día que asumió el poder el 20 de enero, y fijó para este jueves una audiencia, cuando ambas partes deberán explicar sus argumentos.

La orden del juez puede permanecer en vigor un máximo de 14 días y extenderse otros 14, por lo que la situación de Lino y de otras 150 personas que viven en santuario en iglesias de Estados Unidos se mantiene en un limbo.

La organización nacional Sanctuary Collective (con sede en Wilmington, California) ha reclamado soluciones a Biden para estos casos durante sus primeros 100 días de gobierno.

Lino, oriunda del estado mexicano de Zacatecas, tiene un caso complejo por un antecedente de 1999, cuando fue detenida por primera vez en la frontera y deportada, pero regresó a EE.UU. a los pocos meses.

En 2005 se presentó a una audiencia en Chicago para obtener la residencia, por estar casada con un ciudadano estadounidense, y estuvo detenida durante 21 días.

Desde entonces ha permanecido en el país sobre la base de apelaciones anuales, con el apoyo de figuras políticas como el entonces congresista demócrata por Illinois Luis Gutiérrez.

Debido a que era el sostén principal de la familia, porque su esposo Diego Lino sufrió un derrame cerebral, la orden de deportación fue postergada varias veces, hasta la entrada en vigor de las órdenes ejecutivas de Donald Trump que aumentaron y aceleraron las expulsiones.