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La fase uno de la contingencia ambiental por ozono continúa en el Valle de México, siendo esta la cuarta vez que se declara esta situación en lo que va de año, informó este miércoles la Comisión Nacional de la Megalópolis (Came).

Desde ayer entró en vigor la contingencia luego de que a las 17.00 horas (23.00 GMT) se registrase un valor de 154 puntos de ozono en el Índice de Calidad del Aire.

La fase uno se activa cuando se sobrepasan los 150 puntos, mientras que la fase dos de una contingencia ambiental entra en funcionamiento al superarse los 200 puntos.

En un comunicado, el organismo indicó que los máximos de ozono se presentan entre las 13.00 (19.00 GMT) y las 19.00 horas (01.00 GMT).

Durante este periodo de tiempo, la Came recomienda a la población en general evitar actividades al aire libre.

A los niños, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con problemas respiratorios y cardiovasculares se recomienda permanecer en interiores.

También sugiere reducir los viajes en vehículos, realizar viajes compartidos o utilizar medios alternos de transporte, así como disminuir el consumo de gas LP y recarga en tanques, y revisar y reportar fugas de gas.

Asimismo, la institución indicó que se mantienen los sistemas de alta presión en el Pacífico y el Golfo de México, lo que ocasiona en el Valle de México, que abarca a la Ciudad de México y municipios colindantes, un día cálido, con un cielo variable, de despejado a medio nublado.

Ante la continuidad de la contingencia, las autoridades suspendieron la circulación de algunos vehículos para reducir la emisión de contaminantes.

La llamada temporada de ozono suele darse en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) entre los meses de febrero y junio.

En esta época seca y caliente hay poca nubosidad y pocos vientos, condiciones óptimas para que se forme el ozono.

La salud de las personas se ve asaltada cuando las concentraciones son mayores a las normas de calidad del aire, pudiendo llegar a provocar dolores de cabeza e irritación inmediata de los ojos o inclusive del tracto respiratorio.

En personas de edad avanzada las repercusiones de estas altas concentraciones de ozono pueden agravarse. También los niños, cuyo organismo está en formación, pueden acusar más los efectos.

Tampoco se libran los animales, especialmente los de tamaño pequeño, que según algunos estudios tienen mayor susceptibilidad de tener infecciones bacterianas.