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Cuando Juan Andrés decidió dejar la ciudad de Mérida, en el suroriental estado mexicano Yucatán, porque allí la polinización y la humedad exacerbaban sus síntomas de asma, pensó que la solución era mudarse a otra ciudad que tuviera mejores condiciones ambientales.

Era 1945 y le aseguraron que la Ciudad de México -conocida entonces como "La Ciudad de los Palacios" por sus estructuras coloniales- le vendría bien por su aire fresco, y así mejoraría su calidad de vida.

Hoy, a su avanzada edad, el hombre no puede salir de su casa y si lo hace debe cubrir su boca y nariz para evitar sufrir complicaciones por su enfermedad debido a los altos niveles de contaminación ambiental que sufre la ciudad desde hace días.

"Cuando vine era una auténtica Ciudad de los Palacios, muy hermosa, tranquila... y vea ahora, no se parece", dice con cierta nostalgia este anciano.

Juan Andrés es solo uno de los millones de habitantes que han tenido que padecer los síntomas de la polución, que en días reciente ha registrado niveles tan elevados que ha obligado a las autoridades a declarar la contingencia ambiental extraordinaria.

La contaminación está provocando en la población capitalina ardor de ojos, garganta, nariz y dolor de cabeza.

Además, afecta a las poblaciones más vulnerables.

"La contaminación ambiental no es más que la manera en la que se desechan productos nocivos para la salud e involucran a cualquier ser vivo. Causan daños a nivel pulmonar, cardiovascular y renal", explica este viernes a Efe el médico cirujano Sergio Zúñiga, jefe de servicios médicos de la Universidad del Valle de México (UVM).

El especialista detalla que las afectaciones a la salud se presentan principalmente porque la contaminación en grandes urbes como la Ciudad de México, involucra unas 80.000 sustancias que forman unos 2.000 compuestos.

Estos han demostrado ser tóxicos al ser humano "pero no solo tiene que ver con las moléculas sino con el tipo de exposición, que es la piel y el tracto respiratorio, y la dosis".

El experto asegura que esto puede derivar en enfermedades agudas como neumonía o asma, o como en el caso de Juan Andrés, en exarcerbaciones de las enfermedades, hiperactividad bronquial, hasta padecimientos más crónicos como el cáncer pulmonar, la neumoconiosis y fibrosis pulmonar.

Zúñiga, quien también es investigador en temas de salud de la UVM, señala que aunque siempre se ve a los niños y personas de tercera edad como los grupos más vulnerables, en realidad todos los pobladores, al estar expuestos las 24 horas al aire contaminado, están en situación de riesgo.

"Y también quienes tienen patologías preexistentes, quienes tienen hipertensión y diabetes" son los grupos más afectados, confirma.

Lady Ávila, una estudiante de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Campus Azcapotzalco, está consciente de la situación, por eso ha decidido salir a la calle con su cubrebocas.

"Somos conocedores de que las partículas son peligrosas y dañinas, por eso uso el cubrebocas es muy preventivo", dice.

La universitaria asegura que muchos de sus compañeros ya han reportado sentir ardor en los ojos y nariz.

Sin embargo, lamenta que la mayoría de la población no haga caso al respecto.

Los altos niveles de contaminación que ha registrado la Ciudad de México han incrementado también las visitas de pacientes en consultorios privados.

Estimaciones de trabajadores de algunos consultorios privados revelan que el número de visitas por algún síntoma relacionado con la contaminación se ha elevado por lo menos en 10 %.

Sin embargo, ciudadanos como Édgar González, pese a hacer tenido malestar en vías respiratorias, no han acudido al doctor.

"Me gusta más el tema casero, tomar té y cubrirme, no salir a la calle, no hacer ejercicio, aunque nadie hace caso. He visto gente corriendo aquí, la gente no tiene esa cultura", admite.

El problema, explica el doctor Zúñiga, es que las enfermedades respiratorias no causan molestias severas, pero con el paso de los años llevan a consecuencia pulmonares y cardiacas que limitan la calidad de vida y llevar a una muerte prematura.

Édgar considera que las acciones que han tomado las autoridades han sido tardías ya que "desde el sábado pasado se vio la polución extrema y no hicieron nada".

"No les interesa la salud de las personas", lamenta.

En ese sentido el doctor Zúñiga expresa que el camino para cambiar esta situación es largo pues las autoridades deben tener políticas claras y firmes respecto a este problema.

Entre ellas, dice, se debe "regular la parte industrial, favorecer el uso del reciclaje, tecnología o formación de energía que esté libre de contaminantes".

Aunque también, señala, existe una responsabilidad de los ciudadanos, a quienes recomienda usar más transporte público, compartir el carro, ver que la estufa en la que cocinan esté en óptimas condiciones.

Además de evitar fumar, usar cubrebocas, no hacer actividades al aire libre y "entender que el cambio climático está encima de nosotros y todos tenemos que participar en este cuidado".