EFESan Diego (EEUU)

La tradicional "Posada Sin Fronteras" que se realiza de manera simultánea en Tijuana (México) y San Diego (California) celebró hoy su vigésimo quinta edición con el impedimento a los participantes del lado de EEUU de acercarse a la valla limítrofe.

Este evento congrega cada año a ambos lados de la frontera a cientos de personas, quienes tienen como única separación la malla que se levanta en el Parque de la Amistad, pero este año los asistentes en suelo estadounidense debieron mantener una distancia de 200 pies (unos 60 metros) por orden de la Patrulla Fronteriza.

"No importa qué tan lejos nos quieran poner del muro, igual la resistencia continúa", dijo a Efe Jennifer Guerra Aldana, del Instituto Juvenil Fuller, quien consideró "un milagro" que este año se haya podido hacer la celebración dado al actual clima político.

El Parque de la Amistad, en donde cada fin de semana se reúnen familias que han sido separadas por leyes migratorias, permanece cerrado desde mediados de noviembre tras la llegada a Tijuana de la caravana migrante.

"Debido a la reciente volatilidad, la Patrulla Fronteriza decidió que es muy arriesgado para la comunidad y nuestros agentes el llevar a cabo (el evento) en esa área este año", explicó a Efe Eduardo Olmos, portavoz de Patrulla Fronteriza en San Diego.

Pedro Ríos, director del Comité de Amigos Americanos de San Diego, lamentó que la decisión transforme esta celebración "en prácticamente dos eventos" separados, debido a que la distancia les impidió escucharse mutuamente pese al apoyo de equipo de sonido.

"Incluso, antes se compartía comida, eso también poco a poco se empezó a cerrar y ahora nos encontramos con más limitaciones", se lamentó el activista, aunque resaltó la convocatoria lograda en los dos lados de la frontera.

El evento se realiza en solidaridad con inmigrantes que han dejado sus países en búsqueda de mejores oportunidades, pero este año se puso énfasis en los miembros de la caravana migrante que esperan su oportunidad para solicitar asilo político en EEUU.

Como en toda posada, se entonaron cánticos navideños y se degustó comida típica de las fiestas de diciembre, además de rendir homenaje a inmigrantes que han perdido la vida en su intento por llegar a los Estados Unidos.