EFEJerusalén

Los disparos de cohetes desde la Franja de Gaza y los bombardeos de represalia israelíes aumentaron hoy la volatilidad en la frontera, pese al compromiso de alto el fuego del pasado miércoles y ante más convocatorias de protestas.

Las milicias palestinas dispararon desde anoche y durante la madrugada en seis ocasiones hacia Israel y cuatro de los lanzamientos fueron interceptados por el sistema antimisiles Cúpula de Hierro, que activaron intermitentemente las alarmas antiaéreas en el sur desde las 17.00 GMT de ayer.

El Ejército israelí, que destacó la "gravedad de estas acciones" en un comunicado, respondió con dos tandas de bombardeos entre anoche y esta mañana contra 15 infraestructuras del movimiento islamista palestino Hamás, al que responsabiliza de las agresiones.

La frágil calma que puso fin el pasado miércoles a la peor escalada desde 2014, tras el lanzamiento de más de cien cohetes y proyectiles de mortero en menos de 24 horas y los ataques israelíes contra 60 posiciones, volvió durante la jornada de hoy a la frontera pero dejó un aumento de la volatilidad.

"La próxima escalada en la Franja es solo una cuestión de tiempo. Sin aliviar sus problemas fundamentales, la situación allí continuará acosando a Israel", afirmó el analista de Defensa israelí, Amos Harel, en un artículo publicado hoy por el diario Haaretz.

El Ejército también acusó a Hamás "de orquestar varias actividades terroristas durante el fin de semana", incluidas "colocar granadas, lanzar artefactos explosivos, intentos de cruzar la valla de seguridad y dañar la infraestructura y los incendios en territorio israelí con cometas incendiarias y globos".

Este viernes, el décimo consecutivo desde el 30 de marzo, continuaron las protestas junto a la línea divisoria donde una joven palestina de 21 años murió por disparos israelíes mientras trabajaba como voluntaria para los servicios de emergencia que motivó condenas internacionales.

El Ejército de Israel anunció la apertura de una investigación sobre las circunstancias de su muerte.

Hoy un palestino de 30 años murió a causa de las heridas provocadas por fuego israelí en la manifestación de la Gran Marcha del Retorno del pasado 14 de mayo, lo que aumenta a 120 los fallecidos, informó el Ministerio de Sanidad.

Aquel día, coincidiendo con el traslado de la embajada de EE.UU. a Jerusalén, se produjo el mayor pico de violencia, con más de 60 muertos por disparos del Ejército israelí, y aunque estaba previsto que las movilizaciones terminaran al día siguiente, con el Día de la Nakba (Catástrofe en árabe), los organizadores decidieron extenderlas hasta el martes día 5 de junio.

El fin de estas movilizaciones, cuando se prevé otro nuevo pico, se ha hecho coincidir con el aniversario del comienzo de la Guerra de los Seis Días, de 1967, que supuso la ocupación israelí de Cisjordania, Jerusalén Este y el Golán sirio, así como de Gaza, de donde Israel se retiró en 2005.

Desde el inicio de las movilizaciones de la llamada Gran Marcha del Retorno, que tiene como fin reclamar el derecho de los refugiados palestinos de volver a sus ciudades de origen, ha aumentado la convulsión entre la población del enclave bajo bloqueo, con más de 3.000 heridos de bala por disparos israelíes.

Israel acusa a Hamás de "poner deliberada y metódicamente civiles en peligro" y de usar las movilizaciones para tratar de romper la verja, infiltrarse en el país y cometer ataques.

Fuerzas terrestres y aéreas de Israel llevaron a cabo hoy dos entrenamientos simultáneos en el sur del país, en medio de las tensiones con la Franja, si bien una portavoz castrense confirmó a Efe que se trata de "entrenamiento normal para mantener a las tropas preparadas y listas".

El Ejército dijo a Efe que "está preparado para cualquier tipo de escenario y actuará en consecuencia" y, aunque no está interesado en una escalada, advierte que la situación depende de Hamás.

Laura Fernández Palomo