EFEKinshasa

El opositor Martin Fayulu, derrotado en las elecciones presidenciales de República Democrática del Congo (RDC) pese a ser el favorito en las encuestas, apeló hoy los resultados ante el Tribunal Constitucional y reclamó un recuento manual de los votos.

"Los resultados proclamados por la Comisión Electoral (CENI) no corresponden con la verdad de las urnas. Fueron construidos desde cero, por lo que deben revisarse a mano", señaló el candidato en su cuenta de Twitter, aunque finalmente fueron sus abogados los que acudieron a presentar la apelación.

Fayulu aseguró este viernes que su formación obtuvo un 61 % de los votos en los comicios del pasado 30 de diciembre y no el 34,86 %, según las cifras de la Comisión Electoral (CENI), que dio la victoria al también opositor Félix Tshisekedi, con un 38,57 % de los apoyos.

El líder de Lamuka, ("Despierta", en lengua lingala) no es el único disconforme con los datos publicados por la CENI, ente encargado de organizar y supervisar los comicios, pues la influyente Conferencia Episcopal Nacional del Congo (CENCO), aseguró que sus cifras -recopiladas por más de 40.000 observadores- tampoco se correspondían con las oficiales.

La noticia se produce el mismo día en el que la CENI presentó los resultados de las elecciones legislativas, celebradas igualmente el pasado 30 de diciembre, otorgando la mayoría parlamentaria al oficialismo.

El partido gobernante y los aliados del presidente Joseph Kabila, que fueron derrotados en las elecciones presidenciales, sí conservarán la mayoría en la Asamblea Nacional, con más de 250 diputados -de un total de 500-, según anunció la CENI.

La formación de Tshisekedi logró, por su parte, menos de 50 escaños, por lo que si se confirma su victoria electoral, no podrá nombrar un primer ministro sin lograr primero una alianza, según señalaron medios locales.

La de Fayulu obtuvo 59 escaños, aunque todavía falta designar a 15 diputados, a la espera de que los territorios de Beni y Butembo (noreste) y de Yumbi (oeste) acudan a las urnas en marzo de 2019, tras la decisión de la CENI de retrasar allí el voto por la epidemia de ébola y la violencia étnica, respectivamente.

El país más grande de África Subsahariana cuenta con un parlamento bicameral, compuesto por la Asamblea Nacional, cuyos diputados son elegidos de forma directa, y el senado (108), cuya elección es indirecta.

En el lado opositor, Fayulu mantiene su escaño en Kinshasa, así como los también opositores Adolphe Muzito (Partido Lumumbista Unificado) y Vital Kamerhe (Unión por la Nación Congoleña).

El clima postelectoral se mantiene con tensión en la RDC, con varias manifestaciones y protestas estudiantiles en diferentes puntos del país, en las que más de una decena de personas han muerto por disparos de las fuerzas de seguridad, que usaron munición real para dispersarlas.

Según informó este viernes el presidente de la CENI, Corneille Nangaa, 32 agentes de este organismo murieron desde el inicio del proceso electoral, aunque no especificó las circunstancias de estos fallecimientos.

Los comicios del 30 de diciembre pusieron fin a dos años de atrasos e incertidumbre, desde que el presidente Kabila -en el poder los últimos 18 años- concluyera por ley su segundo y último mandato, y tras llevar anclado en el poder desde diciembre de 2016.

Un nuevo aplazamiento se produjo a finales de diciembre, con un cambio de fecha del 23 al día 30.

Esta votación estuvo marcada por numerosos fallos técnicos y retrasos en la apertura de colegios en feudos de la oposición.

De materializarse el traspaso de poder, supondría la primera transición pacífica en la RDC -con una historia salpicada por golpes de Estado, asesinatos y guerras civiles- desde su independencia de Bélgica, en 1960.

Prince Yassa