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España cerró este viernes su segunda campaña electoral en menos de un mes, que en su tramo final estuvo marcada por la presencia de los políticos catalanes presos en el Parlamento español y la suspensión de sus cargos finalmente tras un tira y afloja entre el Tribunal Supremo y la recientemente constituida mesa del Congreso de los Diputados.

El próximo domingo, los españoles elegirán a sus representantes municipales, regionales y al Parlamento Europeo, en un año sin tregua electoral en el que la política ha centrado el día a día de los ciudadanos.

Y en medio de esta nueva campaña, el Congreso español anunció hoy la suspensión de su cargo de los cuatro diputados catalanes actualmente en prisión preventiva y que están siendo juzgados en el Tribunal Supremo por su papel en el proceso independentista catalán de 2017.

Esa situación ha marcado el fin de un nuevo tramo electoral que transcurrió con bastante más tranquilidad que la de las elecciones generales del 28 de abril, y que tiene como principal incertidumbre el saber si el Partido Socialista (PSOE) del presidente en funciones, Pedro Sánchez, revalidará su victoria de las parlamentarias y arrebatará algunos de los principales feudos tradicionales del conservador Partido Popular (PP).

Esos feudos son Castilla y León y sobre todo la región de Madrid, donde lo socialistas no gobiernan desde 1995, año en el que el PP comenzó un largo período de dominio político, aunque ahora mantiene una estrecha mayoría de un solo parlamentario regional apoyada por los liberales de Ciudadanos (C's).

La importancia de controlar Madrid se refleja en que los líderes de los principales partidos políticos a nivel nacional acompañaron a sus candidatos tanto a nivel nacional como municipal, excepto Pablo Iglesias (Unidas Podemos, izquierda) que cerró la campaña en la isla atlántica de Tenerife, apelando al "voto útil".

Madrid es la ciudad más poblada y rica de España, y su región es la segunda más rica, con un PIB superior al de algunos estados pequeños de la Unión Europea, y también alberga al Gobierno central, las principales instituciones y las sedes de muchas de las principales empresas nacionales o extranjeras con presencia en el país.

Ahora, el desgaste del PP (ha habido tres presidentes en un año), el ascenso de C's y la emergencia del ultraderechista Vox pueden hacer que los socialistas sean los más votados. Pero para lograr la mayoría necesitarían pactar con las coaliciones izquierdistas Unidas Podemos y Más Madrid, si bien no está claro que superen al bloque formado por PP, Ciudadanos y Vox.

Pero para lograr la mayoría necesitarían pactar con las coaliciones izquierdistas Unidas Podemos y Más Madrid, si bien no está claro que superen al bloque formado por PP, Ciudadanos y Vox.

Algo parecido sucede a nivel municipal, donde la alcaldesa, Manuela Carmena, una juez retirada de 75 años, ha encabezado el ayuntamiento desde hace cuatro años al frente de una coalición de izquierda apoyada por el PSOE, por una estrecha mayoría.

Carmena, que rompió en 2015 un dominio de 26 años del centro-derecha en la capital, alertó hoy de nuevo del peligro de que la ultraderecha llegue al poder de la mano de Vox en una hipotética coalición con PP y Ciudadanos.

Y todas las encuestas coinciden en que la ligera ventaja de uno otro bloque entra dentro del margen de error estadístico, por lo que todas las posibilidades quedan abiertas.

La lucha por la alcaldía de Madrid es radicalmente distinta de la que tiene lugar en Barcelona, la segunda ciudad más poblada y también muy importante por su peso político, económico y cultural, y con el independentismo catalán todavía muy presente.

En Barcelona, las encuestas apuntan a que la disputa por el ayuntamiento está también muy ajustada entre la actual alcaldesa, Ada Colau (una activista ciudadana que dirige una coalición izquierdista) y el independentista catalán Ernest Maragall (ERC), sin opciones de victoria para los grandes partidos nacionales.