EFELomé

Los togoleses votaron hoy en calma para decidir si Faure Ñasingbé, presidente del país desde que sucedió a su padre Ñasingbé Eyadéma (1967-2005) tras su muerte, sigue en el cargo otros cinco años, pese a un polémico cambio constitucional sobre el límite de mandatos que derivó en graves protestas populares en 2019.

De resultar reelegido, el líder togolés, de 53 años y aspirante por la oficialista Unión por la República (UNIR), accedería a un cuarto mandato y consolidaría el poder de su familia, que lleva gobernando este pequeño país de casi 8 millones de habitantes desde hace más de medio siglo.

Los colegios electorales togoleses abrieron puntualmente a las 07.00 horas (local y GMT) y la jornada transcurrió sin grandes incidentes, si bien varios candidatos opositores sospechan de la existencia de irregularidades.

"Yo no creo jamás, en lo que concierne a Togo, en elecciones transparentes", dijo hoy el candidato presidencial y principal líder opositor, Jean-Pierre Fabre, al ser consultado por la prensa sobre los comicios.

En tono similar, aunque marcado por el optimismo, se expresó también otro de los rivales más importantes de Ñasingbé, Agbéyomé Kodjo, quien fuera jefe de Gobierno entre 2000 y 2002.

"Cualesquiera que sean los fraudes puestos en práctica, no ganarán. Hay una fuerte movilización de los togoleses", afirmó este candidato, que pasó una temporada en el exilio tras su breve periodo como primer ministro del padre del actual presidente, a raíz de un fuerte conflicto con el ahora fallecido mandatario.

Ñasingbé, por su parte, se mostró satisfecho con el desarrollo de la jornada y, en declaraciones a los medios locales al depositar su voto, se manifestó "confiado" en sus opciones de vencer sin apuros a los seis candidatos opositores.

Este sábado estaban llamados a las urnas unos 3,6 millones de togoleses, en 9.389 centros de votación repartidos por todo el país.

"Estoy muy orgulloso de cumplir mi deber cívico. Es mi deber elegir al dirigente de Togo", declaró a Efe Serge Koffigeh, un ciudadano de 32 años que hoy se presentó a votar a primera hora en una escuela del centro de la capital, Lomé.

Las elecciones se desarrollaron bajo la mirada de unos 280 observadores internacionales, entre ellos una misión de la Unión Africana encabezada por el expresidente de Madagascar Hery Rajaonarimampianina, otra de la Unión Europea y representantes de embajadas como la de Estados Unidos en Togo.

Ñasingbé sucedió en el poder a su padre Ñasingbé Eyadéma, quien gobernó el país desde un golpe de Estado cometido en 1967 hasta su fallecimiento en 2005.

Unas elecciones ese mismo 2005 -convocadas en medio de fuertes protestas populares por la sucesión directa y con una gran presión internacional- refrendaron el poder del actual presidente, con un 60,15 % de los apoyos, aunque no sin denuncias opositoras de fraude.

Ñasingbé sería después reelegido en 2010 y 2015, aunque los comicios tampoco estuvieron exentos de acusaciones similares.

De hecho, en las últimas presidenciales, Jean-Pierre Fabre denunció "fraude masivo" y se produjeron disturbios con medio millar de muertos y miles de desplazados.

El año pasado, pese a las quejas opositoras y a las manifestaciones multitudinarias en las calles, el Parlamento togolés aprobó una reforma constitucional que limitaba a dos mandatos de cinco años el tiempo máximo que un presidente podía permanecer en la jefatura del Estado.

Pero ese cambio no se aplicaba de forma retroactiva, con lo que a Ñasingbé le quedaba el camino abierto para poder, hipotéticamente, continuar en el poder hasta 2030.

Durante la campaña, la oposición defendió una renovación del poder tras más de medio siglo, mientras que Ñasingbé habló de aumentar la descentralización y pidió apoyo para continuar en el "camino del progreso".

Según datos del Banco Mundial, esta pequeña nación del África Occidental, que se independizó de Francia en 1960, vio declinar la pobreza un 6 % entre 2006 y 2015.

Durante el último mandato de Ñasingbé, sin embargo, la inestabilidad política perjudicó la economía y solo en 2018 el crecimiento recuperó el ritmo y marcó un 4,9 %. Esos resultados se han visto, no obstante, lastrados por la alta inflación.

En ese contexto, la pobreza sigue muy extendida en Togo, especialmente en las áreas rurales, y casi la mitad de la población vive con menos de dos dólares al día.

Noël Tadegnon