EFE NewsMiami

La mejora de las relaciones de Estados Unidos con el régimen cubano debe estar supeditada a la completa "eliminación del bloqueo interno" al sector emprendedor por parte de ese Estado "postcomunista mafioso", además del "cese de la represión", afirmaron este martes en Miami dos expertos en economía y análisis político.

Estas son algunas de las condiciones previas y cruciales que deben darse para que la nueva Administración estadounidense pueda avanzar en la relación bilateral, a juicio de Emilio Morales, presidente de Havana Consulting Group, y Juan Antonio Blanco, analista político y director ejecutivo de Foundation for Human Rights in Cuba.

Los dos expertos presentaron hoy el informe "Cuba-EEUU:La Relación Bilateral", un documento de 60 páginas en el que los autores desmontan mitos y falsas teorías sobre el régimen cubano, aportan una radiografía sobre la crisis de un Estado en "bancarrota total" y la "ineficiencia absoluta de un sistema irreformable" en manos de la cúpula de poder militar.

HUNDIMIENTO DE LA ECONOMÍA CUBANA Y PROTESTAS EN LA CALLE

En ese contexto de "profundas crisis estructural" del país se constata un "despertar" de una nueva generación, como es el caso del Movimiento San Isidro de oposición al Gobierno cubano, que muestra "no temer" la represión de una "dictadura que se ha quedado sin discurso ni atractivo ideológico", dijo Morales.

"Ha habido un aumento de las protestas ciudadanas en los últimos cinco meses que ha puesto nervioso al Gobierno" cubano, hasta el punto, agregó, que La Habana ha emprendido una "campaña de presión" para avanzar en un nuevo "deshielo" de las relaciones con Estados Unidos.

"Lo presentan (el Gobierno cubano) como si la anterior Administración Trump hubiese sido la culpable de todos sus males y la causa de la situación de los cuentapropistas. Y eso es falso", aseguró el presidente del equipo de análisis Havana Consulting Group.

El economista hizo hincapié en que el sistema estatal cubano está atrapado por la "falta de liquidez", la caída en picado de sus exportaciones, el impacto de la covid-19 en el turismo - sector que en 2020 cayó más de un 76 %- y la ausencia de crédito debido a su "crónico hábito de no pagar a sus acreedores", entre otros.

Por ello, la "elite de poder cubana" busca un "rápido acercamiento" a la Administración del nuevo presidente de EE.UU., el demócrata Joe Biden, pero "sin modificar su arcaico régimen" de "bloqueo interno a los ciudadanos".

De hecho, el llamado deshielo y la "alfombra roja" tendida por el presidente Barack Obama a partir de diciembre de 2014 chocó con el régimen cubano, el cual, casi de inmediato, "congeló las reformas, arremetió" contra la política de Obama hacia Cuba y lanzó un "nuevo hostigamiento económico y policial contra los cuentapropistas".

"Las oportunidades perdidas por Cuba durante el deshielo demostraron que este no tenía ningún interés en hacer reformas que beneficiaran al pueblo cubano", apostilló Morales.

CUBA: UN ESTADO POSTCOMUNISTA MAFIOSO

Algo previsible para Blanco, dado que se trata, dijo, de un "Estado postcomunista mafioso" en el sentido conceptual del término: "Una elite que se ha apropiado de las instituciones clave y las ha puesto a su servicio exclusivo".

"Las instituciones del Estado han sido secuestradas por un grupo de personas, al margen de todo control político y legal, cuyo centro es el Grupo de Administración Empresarial (GAESA), perteneciente al Ministerio de las Fuerzas Armadas (MINFAR), subrayó Blanco.

Para este analista político, lo que se ha producido en Cuba es una "transición no democrática" hacia un Estado "postcomunista" que contiene el "embrión de un Estado mafioso", con una elite que "manda y controla todas las instituciones lucrativas" y un Gobierno que obedece.

Y es que parte de los recursos obtenidos del proceso de deshielo y de la deuda condonada han sido empleados por el Gobierno cubano para "reforzar el aparato represivo interno" y sostener con asesores de inteligencia y militares la "mafia de Venezuela", desde cuyo territorio ambos países "desarrollan actividades criminales y desestabilizadoras".

DESMONTANDO MITOS

Uno de los mitos que quiso desmontar Blanco es el que presenta a Cuba como un país que no supone una amenaza para Estados Unidos y la región, un relato armado y desarrollado eficazmente durante años por la espía Ana Belén Montes al frente de la inteligencia militar del Pentágono para Cuba y Centroamérica.

El mayor daño que Montes causó, en opinión de Blanco, no fue espiar para Cuba y filtrar secretos de la inteligencia de EE.UU. a La Habana, sino "actuar como la más eficaz agente de influencia para moldear" la visión de las élites intelectuales estadounidenses sobre el régimen cubano.

En opinión de los autores del informe, los objetivos del Gobierno cubano son los mismos de siempre, entre otros la implementación de "medidas que abran créditos blandos a largo plazo, que nunca pagarán como no están pagando los que fueron reestructurados en 2015".

Los autores precisaron que, si el Gobierno cubano quiere persuadir a Estados Unidos de que "esta vez" tiene la "verdadera intención" de mejorar la relación bilateral, debería "negociar las 5.913 reclamaciones certificadas por el Gobierno de EEUU de confiscaciones de propiedades de ciudadanos" estadounidenses.

Además, el Gobierno cubano debería "liberar las fuerzas productivas del país permitiendo un sistema transparente de libre empresa", acotaron.