EFEUSAWashington

El ministro boliviano de Justicia, Héctor Arce, y el ministro de Relaciones Electorales, Diego Pary, defendieron hoy que "las reglas de juego se han cumplido" en Bolivia ante las acusaciones de supuesto fraude electoral a la vez que cargaron contra la OEA por falta de "ecuanimidad" y a la oposición por "subversión".

En comparecencia ante una reunión del consejo permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en Washington, Arce afirmó que "se está faltando a la verdad" al poner en duda el proceso electoral boliviano.

"Las reglas del juego se han cumplido. El ganador no puede estar en discusión", dijo Arce.

Por su parte, Pary defendió que "el sistema oficial de cómputo de datos no ha tenido ninguna paralización, ninguna suspensión que se alega".

Criticó, además, que "el informe emitido por la misión (de la OEA) no recoge la información con la ecuanimidad que corresponde" ya que las primeras informaciones eran preliminares y no vinculantes.

El canciller boliviano fue replicado por el secretario general de la OEA, Luis Almagro, quien pidió que no se reconozca ganador en los comicios presidenciales del fin de semana en Bolivia hasta que no se culmine su auditoría.

Almagro hacía referencia a las palabras de este miércoles de Gerardo de Icaza, director de observación electoral del organismo hemisférico, quien había asegurado "debido al contexto y las problemáticas evidenciadas en este proceso electoral, continuaría siendo una mejor opción convocar a una segunda vuelta".

En la misma línea se expresó Carlos Trujillo, embajador de EE.UU. ante la OEA, quien alertó sobre la "altamente sospechosa detención del conteo electoral" y las "generalizadas irregularidades" encontradas por los observadores internacionales.

Pary defendió que el cambio en la tendencia, por más de 24 horas y cuando se llevaban más del 80 % del escrutinio, que apuntó a la victoria en primera vuelta del actual presidente, Evo Morales, por más de diez puntos de diferencia respecto al opositor Carlos Mesa, responde a que el "voto rural" es el último en llegar por "cuestiones geográficas" y éste siempre ha favorecido al oficialista Movimiento al Socialismo.

Lanzó, además, una advertencia a la oposición: "Los verdaderos demócratas no pueden convocar al vandalismo y la subversión" tras la quema de instalaciones electorales.

En una conversación con periodistas tras su intervención, Pary aseguró que el Gobierno boliviano trabajará con la OEA para llevar a cabo una auditoría pero evitó concretar si su eventual resultado sería considerado vinculante.

"Estamos dispuestos a que el proceso (de auditoría) inicie", sostuvo, pero agregó a continuación que "en Bolivia los resultados que se reconocen son los que el emite el Tribunal Supremo Electoral".

El desenlace de las elecciones en Bolivia sigue aún en vilo sin que sus principales protagonistas, el presidente Morales y el opositor Mesa, parezcan ceder lo más mínimo en sus posturas en los comicios más disputados desde que el mandatario boliviano llegó al poder hace más de trece años.

Al 99,97 por ciento del escrutinio, el candidato a la reelección por el Movimiento al Socialismo tiene el 46,08 por ciento de los sufragios, frente al 36,51 de Mesa, de la alianza Comunidad Ciudadana.

Evo Morales supera en un 10,57 por ciento de votos a Carlos Mesa, con lo que se impondría en esta primera ronda a su rival.

Por ahora, sin embargo, el Tribunal Supremo aún no declarado oficialmente un vencedor ni si va a haber una segunda vuelto.

El sistema electoral boliviano da la victoria al candidato con al menos el 50 por ciento más uno de los votos o el 40 con diez puntos de ventaja sobre el segundo, pero si no alcanza estos porcentajes, los dos más votados van a segunda vuelta.