EFEUSAToronto (Canadá)

Los canadienses concurrieron hoy a las urnas en unas elecciones generales, donde los sondeos ofrecen unos posibles resultados muy ajustados y en las que el primer ministro, Justin Trudeau, busca la reelección pese al desgaste que ha sufrido durante su mandato.

Unos 27,5 millones de canadienses estaban llamados hoy a votar en unos comicios en los que se renovarán los 338 diputados de la Cámara Baja del Parlamento, que a su vez elegirán al primer ministro.

En esta votación los canadienses tendrán que decidir si reeligen a Trudeau para dirigir el país otros cuatro años o si lo reemplazan por el líder del Partido Conservador (PC), Andrew Scheer, la principal formación de la oposición.

Los primeros centros de votación abrieron en la provincia de Terranova y Labrador, en la costa atlántica de Canadá, a las 8:30 hora local (10:30 hora GMT) y los últimos fueron los de la provincia de la Columbia Británica, en la costa del Pacífico, que empezaron a recibir electores a las 7.00 hora local (14.00 GMT).

Canadá, el segundo país más extenso del mundo con 9,98 millones de kilómetros cuadrados y 37,5 millones de habitantes, cuenta con seis husos horarios. En todas las provincias, los colegios electorales permanecerán abiertos 12 horas para facilitar la votación.

A pocas horas de que cerrasen los centros de votación en las principales provincias del país, Ontario y Quebec, la jornada discurría sin incidentes.

Los primeros resultados empezarán a conocerse a partir de las 23.00 GMT cuando se inicie el recuento en las provincias de la costa atlántica.

Elecciones Canadá, el organismo público encargado de organizar votaciones en el país, ha señalado que unos 4,7 millones de personas, un 29 % más que en las elecciones de 2015, ya han ejercido su derecho a sufragar durante los cuatro días habilitados para permitir la votación adelantada.

El primer dirigente político en votar hoy fue el líder del soberanista Bloque Quebequés (BQ), Yves-Francois Blanchet, quien sufragó en el área de Montreal y se puede convertir en la gran sorpresa de la jornada electoral.

El BQ, que en las elecciones de 2015 obtuvo 10 diputados, puede llegar a cuadruplicar esa cifra y dificultar la gobernabilidad del país, al restar opciones para que los liberales de Trudeau y los conservadores de Scheer puedan obtener la mayoría absoluta.

Trudeau también votó durante la mañana en su circunscripción de Montreal, acompañado de su esposa, Sophie Grégoire Trudeau, y sus tres hijos.

Las encuestas apuntan que esta vez los canadienses no están decididos a reelegir a Trudeau o al menos no con una mayoría absoluta de diputados.

El último promedio de encuestas colocaba a liberales y conservadores en un empate estadístico, en el 32 %, muy por debajo del número de votos para garantizar a unos u otros la mayoría absoluta de la Cámara Baja.

En estas condiciones, el socialdemócrata Nuevo Partido Democrático (NPD) o el BQ tendrán la llave para la gobernabilidad de Canadá.

Trudeau, que en 2015 condujo al Partido Liberal a su primera victoria electoral desde febrero de 2006 y consiguió la mayoría absoluta en sus primeros comicios, ha sido incapaz de atraer el apoyo que generó hace cuatro años, especialmente entre los votantes más jóvenes.

En las elecciones de 2015, los liberales pasaron de 34 a 184 diputados al hacerse con el 39,4 % de los votos emitidos, gracias a la personalidad de Trudeau y una plataforma que incluía promesas de reforma electoral, la lucha contra el cambio climático y la legalización del consumo de marihuana.

De las tres principales promesas, Trudeau solo ha podido cumplir la última: el consumo recreativo de marihuana fue legalizado en octubre de 2018.

Además, el líder liberal se ha visto salpicado por varios escándalos éticos que han dañado su imagen.

Por su parte, los conservadores han sido incapaces de aprovecharse de las debilidades de Trudeau y su dirigente, Scheer, empezó a ser cuestionado en los últimos días de la campaña electoral.

Scheer ha tenido que enfrentarse a cuestiones sobre la veracidad de su biografía oficial, el hecho de que ocultó durante años que también posee la nacionalidad estadounidense y que en el pasado criticó a líderes políticos canadienses con doble nacionalidad.

Los conservadores también se han visto salpicados en los últimos días por revelaciones de que contrataron una cuestionada empresa para sacar los trapos sucios y "destruir" al Partido Popular, una nueva formación populista liderada por un antiguo dirigente conservador, el exministro Maxime Bernier.