EFEUSAWashington

Durante el mandato del presidente Barack Obama, Corea del Norte ha realizado tres ensayos nucleares y ha cambiado de liderazgo sin que la "paciencia estratégica" pregonada por Washington haya servido para cambiar la actitud del régimen estalinista.

En los últimos ocho años, Corea del Norte ha bombardeado territorio surcoreano, ha torpedeado una corbeta surcoreana y esta semana aseguró haber probado una potente bomba de hidrógeno sin que el aislamiento internacional haya servido para disuadir al régimen de Kim Jong-un, en el poder desde diciembre de 2011.

La administración Obama, con Hillary Clinton a la cabeza, abogó en 2009 por lo que dio en llamar la "paciencia estratégica": dejar de ofrecer incentivos económicos o de otra índole a Pyongyang a cambio de concesiones y sentarse a negociar su programa nuclear.

"La batería de sanciones internacionales después de tres ensayos nucleares no ha servido para retrasar el programa nuclear", explicaba esta semana Víctor Cha, experto en Corea del Norte y analista del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS).

"Las sanciones no han servido para nada porque son resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que los países deben posteriormente transponer en leyes", explicó a Efe Joshua Stanton, asesor de senadores estadounidenses sobre temas norcoreanos y responsable de One Free Korea (freekorea.us).

"Los últimos ocho años han sido un error: relegar las sanciones y enfocarse en que Pyongyang cambiara el tono primero y confiar en que eso mejoraría el ambiente para luego ir a la mesa de negociaciones no ha servido", señaló Stanton, autor de un completo estudio que revela el escaso alcance de las sanciones estadounidenses a Corea del Norte.

Cuando Obama, de la mano de su entonces secretaria de Estado, Hillary Clinton, tomó cartas en el asunto el régimen de Pyongyang participaba en las conversaciones a seis bandas (con Seúl, Washington, Pekín, Moscú y Tokio) para desnuclearizarse.

Poco después, en abril de 2009, llegó el lanzamiento del cohete "Unha-2" norcoreano, heredero del misil balístico "Taepodong-2", y en mayo la segunda prueba nuclear subterránea de la historia norcoreana, la primera en el mandato de Obama, y la suspensión definitiva de todo diálogo multinacional con el régimen de los Kim.

Estados Unidos se enfocó en conseguir consenso en el seno del Consejo de Seguridad, con el apoyo de China y Rusia, a sanciones críticas pero descafeinadas por la necesidad de acuerdo y sentarse a esperar a que Pyongyang abandonara sus provocaciones y sus amenazas de reducir Seúl a cenizas.

Kim Jong-un, que llegó al poder con la muerte de su padre Kim Jong-il a finales de 2011, no ha tenido muy complicado asentarse en el poder en este sistema aislado y de corte estalinista, mientras la élite comunista mejoraba su estilo de vida y el resto del país seguía sumido en la miseria.

"Los miembros del Consejo de Seguridad no han hecho cumplir el mandato de las sanciones (...) China ha permitido la venta de material militar, las operaciones con bancos y no ha recortado las importaciones de artículos de lujo para el régimen", explicó Stanton para ejemplificar lo poco que se ha resentido Pyongyang.

En opinión de este experto, fue un error rebajar la presión en 2007 (aún con el Gobierno de George W. Bush) tras las sanciones impuestas en 2005 sobre transacciones financieras norcoreanas, algo que a juicio de Víctor Cha fue una de las pocas ocasiones en las que Corea del Norte fue sorprendido "fuera de juego".

Stanton confía en que este último ensayo nuclear, tanto si es de una bomba de hidrógeno o una bomba atómica ordinaria, sea la gota que colme el vaso y la semana próxima el Congreso imponga sanciones más específicas contra el régimen de Kim Jong-un.

No obstante, queda una incógnita por despejar: ¿quién será el próximo presidente de Estados Unidos? Por lo que, para conocer los siguientes pasos, habrá que echar mano de nuevo de la "paciencia".