EFEUSANueva York

Documentos internos del Gobierno chino publicados este sábado por The New York Times ofrecen nuevos detalles del programa de detenciones masivas llevado a cabo en la región Xinjiang (noroeste) contra minorías musulmanas.

El diario estadounidense obtuvo más de 400 páginas de documentación a través de un miembro de la Administración china descontento con esas políticas y que pidió el anonimato.

El material filtrado incluye discursos que el presidente chino, Xi Jinping, pronunció en privado ante funcionarios durante y después de una visita a Xinjiang en abril de 2014, semanas después de que militantes uigures matasen a 31 personas en una ataque en una estación de ferrocarril.

Según el Times, esos discursos sentaron las bases de la posterior represión y en ellos Xi reclamó que no se mostrase "absolutamente ninguna compasión" en la respuesta.

En los últimos años, las autoridades chinas han confinado a alrededor de un millón de uigures y otras minorías musulmanas en campos de reeducación de Xinjiang, según organizaciones de derechos humanos.

Pekín, mientras, ha defendido que se trata de centros de formación vocacional creados para educar a personas influidas por el extremismo religioso y que cometieron pequeños delitos con el fin de evitar que se conviertan en terroristas.

Según las informaciones obtenidas por el Times, los campos de internamiento crecieron rápidamente tras el nombramiento en agosto de 2006 de Chen Quanguo como responsable en la zona, donde purgó a funcionarios que consideraba que se resistían a la mano dura.

Entre los documentos filtrados figura además una guía preparada para que funcionarios chinos pudiesen dar respuestas a las preguntas de estudiantes que regresaban a Xinjiang y se encontraban con la desaparición de familiares en alguno de esos campos.

El guión buscaba primero tranquilizar a los jóvenes, pero en caso de insistencia llegaba a advertirles con que sus acciones podían influir en el tiempo que sus seres queridos pasarían en los centros de internamiento.

Estados Unidos y otras potencias occidentales han denunciado abiertamente las violaciones de los derechos de las minorías musulmanas en China, unas críticas a las que Pekín ha respondido con dureza.