EFEWashington

El comité de la Cámara Baja de Estados Unidos que investiga el asalto al Capitolio del pasado 6 de enero anunció este miércoles que planea acusar de desacato al que era jefe de gabinete de la Casa Blanca en el momento del incidente, Mark Meadows.

En una carta enviada el martes a Meadows y que el comité hizo pública este miércoles, el presidente de ese panel, el demócrata Bennie Thompson, dijo que su paciencia se ha agotado ante la decisión del que fuera asesor del expresidente estadounidense, Donald Trump, de no cooperar con el comité.

Meadows accedió inicialmente a colaborar con la investigación de los legisladores, pero después cambió de postura, con el argumento de que la mayor parte de la información que iba a compartir con el comité estaba protegida por el llamado "privilegio ejecutivo".

Según la interpretación de Meadows de esa doctrina, hay ciertas informaciones que no debería divulgar sin el permiso del que entonces era presidente en ese momento, es decir, Trump.

La cámara de representantes de Estados Unidos ya acusó de desacato el pasado 21 de octubre al ultraderechista Steve Bannon, aliado de Trump, por rehusar comparecer ante el comité investigador del asalto al Capitolio.

El 12 de noviembre Bannon fue imputado por un gran jurado federal con dos cargos por desacato al Congreso. La acusación puede acarrear entre 30 días y un año de prisión, así como una multa de entre 100 y 1.000 dólares.

El comité que investiga el asalto al Capitolio fue creado por la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, y está formado por una mayoría de congresistas demócratas, aunque hay dos integrantes republicanos -Liz Cheney y Adam Kinzinger- que están enfrentados con Trump.

Su misión es investigar por qué ocurrió el asalto, quién fue responsable y qué puede hacerse para evitar otro suceso similar. Con ese propósito, ha solicitado acceso a documentos hasta ahora secretos y ha citado a declarar a los aliados más cercanos de Trump, incluido Meadows.

El pasado 6 de enero, unas 10.000 personas -la mayoría simpatizantes de Trump- marcharon hacia el Capitolio y unas 800 irrumpieron dentro del edificio para impedir que se ratificara la victoria de Biden frente a Trump en las elecciones de noviembre de 2020. Cinco personas murieron y cerca de 140 agentes fueron agredidos.