EFEWashington

Estados Unidos aseguró este martes que está en contacto con los países del Golfo, que en algunos casos tienen una relación estrecha con los militares de Sudán, para tratar de "devolver al país a una senda democrática" tras el golpe de Estado.

Jake Sullivan, el asesor de seguridad nacional del presidente estadounidense, Joe Biden, recordó además en una rueda de prensa que Estados Unidos ha "pausado" la entrega de 700 millones de dólares en ayuda para Sudán, y no descarta imponer más sanciones por el golpe.

"Vamos a examinar el rango completo de herramientas económicas que tenemos disponibles, en coordinación con otros agentes en la región, para asegurarnos de que impulsamos que el proceso político en Sudán vuelva a una dirección positiva después de este revés alarmante", dijo Sullivan.

El asesor de Biden agregó que el Gobierno estadounidense ha estado "en contacto cercano con líderes regionales, incluido en el Golfo", para asegurar que se coordinan sus posiciones y se envía "un mensaje claro a los militares en Sudán".

Ese mensaje consiste en que los militares deben, "en primer lugar, detener cualquier violencia contra civiles inocentes, liberar a los que han estado detenidos y regresar a una senda democrática", precisó.

Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, así como Egipto, tienen una relación estrecha con los militares de Sudán, y esos países han evitado por ahora criticar abiertamente el golpe en el país africano.

Sullivan recalcó que Estados Unidos "rechaza firmemente las afirmaciones" de los militares que han tomado el poder de que el golpe "forma parte de su autoridad" legal, y considera que sus actos son "absolutamente inaceptables" y contradicen "las aspiraciones del pueblo sudanés".

El Gobierno de Biden ha evitado referirse de momento a lo ocurrido en Sudán como "golpe de Estado", una etiqueta que suele evitar en los compases iniciales de las asonadas porque utilizarla le obliga a suspender al menos parte de la asistencia económica al país en cuestión.

En el caso de Sudán, sin embargo, la medida que limita la ayuda económica estadounidense debido a un golpe sigue en vigor desde el ascenso al poder en 1989 del dictador Omar al Bachir, según un informe de abril del independiente Servicio de Investigación del Congreso de EE.UU. (CRS).

La situación en Sudán empeoró este lunes, cuando los militares disolvieron el Consejo Soberano -el principal órgano de poder del proceso de transición del país- y el Consejo de Ministros y detuvieron a varios de sus miembros, incluido el primer ministro, Abdalá Hamdok.

Las protestas por el golpe derivaron en la muerte de diez personas y heridas de otras 140, según la Asociación de Profesionales, que lideró las manifestaciones que llevaron en 2019 al derrocamiento de Al Bashir.