EFEBangkok

Filipinas y EE.UU. comenzaron este lunes un entrenamiento militar conjunto de dos semanas en suelo filipino, una actividad llamada "Balikatan" que fue suspendida el año pasado por la pandemia y que se retoma en medio de la escalada de tensión con Pekín en las aguas disputadas del mar de China Meridional.

"El Balikatan de este año se realizará bajo estrictos protocolos sanitarios por la crisis de covid-19. Entre los ajustes necesarios, hemos reducido el número de participantes con 736 efectivos militares de Filipinas y 225 participantes de EEUU", indicó en el lanzamiento de las maniobras el jefe de las Fuerzas Armadas filipinas, el general Cirilito Sobejana.

Las maniobras este año se centrarán en ejercicios aéreos, de seguridad marítima y de asistencia humanitaria a civiles en caso de desastre natural, para evitar entrenamientos que exijan contacto cuerpo a cuerpo.

La decisión de proseguir con Balikatan se anunció la víspera después de que los secretarios de Defensa de Filipinas y EE.UU., Delfin Lorenzana y Lloyd Austin, respectivamente, mantuvieran una reunión telefónica para discutir los simulacros y las amenazas para la seguridad regional tras los últimos acontecimientos en el mar de China Meridional.

Filipinas ha presentado varias protestas diplomáticas las últimas semanas por la presencia de los barcos chinos dentro de su zona económica exclusiva de 200 millas alrededor del arrecife de Whitsun, una vía estratégica en ese mar, y ha exigido sin éxito la retirada de lo que considera una "milicia marítima" de China.

Pekín -que sostiene que ese arrecife le pertenece- asegura que se trata de barcos de pescadores que se refugiaron allí por el mar revuelto.

Filipinas, Vietnam, Malasia, Taiwan y Brunéi reclaman partes de este estratégico mar -por el que circula el 30 % del comercio global y que alberga el 12 % de los caladeros mundiales, además de yacimientos de petróleo y gas- aunque China se atribuye la soberanía de esas aguas casi en su totalidad.

SENTENCIA FAVORABLE A FILIPINAS

De momento, Filipinas es el único país que cuenta con una sentencia que avala sus reclamos, ya que la Corte Permanente de Arbitraje (CAP) de La Haya le atribuyó la titularidad de varios territorios del mar de China Meridional, el atolón Scarborough y parte del archipiélago Spratly, donde China ha construido bases militares en islas artificiales sobre atolones y arrecifes para apropiárselas de facto.

China, que apela a derechos históricos sobre la zona, nunca reconoció el fallo de la CAP y continúa con sus actividades militares y pesqueras dentro de la zona exclusiva económica de Filipinas y del resto de países en disputa, una expansión que EE.UU. mira con recelo ya que ambas potencias pugnan por el dominio del Pacífico.

La llamada del domingo entre Lorenzana y Austin también sirvió para reafirmar el compromiso de los dos países con el Tratado de Defensa Mutua -que data de 1951- y la importancia del Acuerdo de Visita de Tropas, que el año pasado el presidente filipino, Rodrigo Duterte, suspendió por unos meses en represalia por la retirada del visado a EEUU a un aliado político.

Ese acuerdo -suspendido entre febrero y junio de 2020- proporciona el marco legal para que tropas estadounidenses puedan ir regularmente a Filipinas a realizar maniobras militares conjuntas como Balikatan, actividad que se lleva a cabo anualmente desde 1984, excepto el año pasado por la covid-19.