EFEUSAWashington

La jueza progresista del Tribunal Supremo Ruth Bader Ginsburg, de 86 años, ha sido sometida a radiación por "un tumor maligno localizado" en el páncreas y ha sido operada por ello en las últimas semanas, aunque la enfermedad no ha llegado a otras partes del cuerpo.

"La jueza Ruth Bader Ginsburg completó hoy un curso de tres semanas de radioterapia ablativa estereotáctica en el Centro de Cáncer Memorial Sloan Kettering en la ciudad de Nueva York", informó el alto tribunal en un comunicado.

El tratamiento de radiación focalizado comenzó el pasado 5 de agosto y se administró de forma ambulatoria para tratar un tumor en su páncreas, que fue detectado por primera vez después de un análisis de sangre de rutina a principios de julio, y una biopsia realizada el 31 de julio.

Como parte de su tratamiento, se le colocó un estent (prótesis intravascular que sirve para mantener abierto un vaso previamente estenosado) en su conducto biliar.

"El tumor fue tratado definitivamente y no hay evidencia de enfermedad en otras partes del cuerpo", agregó.

Esta so es la primera vez que la jueza pasa por el quirófano por culpa de un cáncer, ya que en el pasado ha sufrido cáncer de colon y de páncreas.

Ginsburg lleva los últimos 25 años en el Supremo, a donde llegó en 1993 como la segunda mujer de la historia que ocupa un puesto en esta corte, después de toda una carrera realizada a favor de las causas feministas y los derechos civiles.

La salud de la magistrada, por su avanzada edad, tiene en vilo al país, especialmente a las filas progresistas, que temen que si Ginsburg abandona el Supremo, su sustituto sea elegido por el presidente, Donald Trump, para ampliar la ya existente mayoría conservadora de la corte más importante del país.

El presidente y la magistrada han mantenido una difícil relación después de que Ginsburg lo calificara de "farsante" antes de las elecciones de 2016, un comentario del que tuvo que retractarse y que provocó que Trump pidiera su dimisión.

El Supremo está compuesto por nueve jueces con puestos vitalicios, de los que actualmente cinco son conservadores y cuatro progresistas. Los magistrados son nombrados por el presidente y confirmados luego por el Senado, donde los republicanos tienen mayoría.

Trump ha nominado a dos jueces en menos de dos años, un ritmo poco habitual para elegir magistrados que suelen permanecer en el puesto durante décadas.