EFEUSANaciones Unidas

El secretario general de la ONU, António Guterres, condenó este viernes el ataque registrado en una mezquita de la conflictiva provincia de Nangarhar, en el este de Afganistán, que dejó al menos 62 muertos, y exigió que los responsables rindan cuentas.

"El secretario general traslada su más profundo pésame y condolencias a las familias de las víctimas y desea una rápida recuperación a los heridos", dijo su portavoz, Stéphane Dujarric, durante su conferencia de prensa diaria.

Según subrayó, Guterres reitera la solidaridad de Naciones Unidas con el Gobierno y pueblo de Afganistán tras este ataque que dejó multitud de víctimas, incluidos niños.

El jefe de la Alianza de Civilizaciones de la ONU, el español Miguel Ángel Moratinos, también condenó el atentado en un comunicado y subrayó que cualquier forma de violencia contra lugares religiosos es "injustificable".

Moratinos, que a petición de Guterres elaboró este año un plan para proteger los lugares de culto en todo el mundo, urgió a unirse en torno a esta iniciativa y a dar pasos concretos para su implementación.

Según el portavoz del Ministerio del Interior afgano, Sediq Sediqqi, la explosión en la concurrida mezquita se debió a un atacante suicida.

"El Gobierno afgano condena enérgicamente el ataque suicida de hoy en una mezquita en la provincia de Nangarhar", dijo Sediqqi, antes de acusar a "los talibanes y sus socios" de atacar a la población civil en los lugares de culto.

Ningún grupo armado ha reivindicado todavía la autoría del atentado, del que se desmarcaron los talibanes en un breve comunicado.

"Un ataque con mortero o una explosión contra una mezquita en el distrito de Haska-Mena de la provincia de Nangarhar es un gran crimen. El Emirato Islámico (como se autodefinen los talibanes) condena con fuerza este crimen cobarde", declaró el principal portavoz de los talibanes, Zabihullah Mujahid.

Según el recuento más reciente, el ataque dejó al menos 62 muertos y 32 heridos.