EFE NewsWashington

Un aterrizaje de madrugada en Estados Unidos dio comienzo este viernes a una operación a contrarreloj para evacuar de Afganistán a decenas de miles de afganos que apoyaron a las tropas estadounidenses durante la guerra en el país y que ahora temen represalias de los talibanes.

Un avión con más de 200 refugiados afganos, entre ellos intérpretes y otros trabajadores que ayudaron al Ejército estadounidense junto a sus familiares, tocó tierra este viernes en Virginia (este de EE.UU.) y sus pasajeros fueron trasladados a la base militar de Fort Lee, en ese mismo estado.

Allí, los afganos permanecerán una semana en un hotel de la base, donde deberán superar un examen médico antes de ser trasladados a ciudades de todo Estados Unidos, reuniéndose en algunos casos con familiares o amigos de la diáspora afgana.

"Quiero darles las gracias a estos valientes afganos por apoyar a Estados Unidos, y hoy, estoy orgulloso de decirles: 'Bienvenidos a casa'", dijo el presidente estadounidense, Joe Biden, en un comunicado.

UNA EVACUACIÓN A CONTRARRELOJ

Aunque Estados Unidos ya ha acogido como refugiados a casi 75.000 afganos que apoyaron a sus tropas desde 2008, el vuelo que aterrizó este viernes marcó el inicio de las evacuaciones organizadas por el Gobierno de Biden en el contexto de la retirada de Afganistán, que concluirá oficialmente en agosto.

Desde que comenzó ese proceso de retirada de las tropas estadounidenses y de la OTAN, el pasado 1 de mayo, los talibanes han aumentado su ofensiva y han capturado al menos a 125 de los 407 distritos del país, algo inédito en dos décadas de conflicto.

Esa situación ha aumentando la urgencia de evacuar a decenas de miles de afganos que temen una venganza de los talibanes, porque durante la larga contienda trabajaron como traductores, ingenieros, conductores, guardias de seguridad, "fixers" o empleados de la embajada estadounidense.

Al menos 20.000 de esos excolaboradores han solicitado un visado especial conocido como SIV, creado por el Congreso estadounidense para dar refugio a aquellos ciudadanos extranjeros que enfrentan amenazas por haber trabajado para el Gobierno de EE.UU.

A esa cifra se suman los familiares de cada solicitante, lo que eleva a hasta 100.000 el número total de afganos que pueden estar esperando para conseguir el visado y trasladarse a Estados Unidos, indicó una fuente oficial al diario The Washington Post.

El proceso para obtener el permiso es complejo y puede durar años, pero Biden ha prometido que evacuará a los solicitantes de visado fuera de Afganistán antes de que concluya el proceso de retirada, a finales de agosto.

UN PROCESO DE AÑOS

La Operación Refugio para los Aliados, como ha bautizado Washington al proceso de evacuación, es extremadamente compleja y ha suscitado la preocupación de muchos activistas y miembros del Congreso, que temen que EE.UU. acabe dejando atrás a muchos afganos que ayudaron en la contienda.

Los más de 200 que llegaron este viernes a Virginia forman parte de un grupo de apenas 2.500 afganos que ya han conseguido el visado SIV y que llegarán en las próximas semanas a Fort Lee, para luego reasentarse definitivamente en Estados Unidos.

Sin embargo, la inmensa mayoría de los solicitantes se encuentran en etapas más tempranas del proceso de solicitud y temen por su seguridad si se quedan en Afganistán.

Por eso, Estados Unidos está negociando con varios países que acojan temporalmente en su territorio a esos solicitantes de visado y sus familias mientras se completa el proceso para que se trasladen al país norteamericano.

El Pentágono se prepara para acoger a hasta 35.000 de esos afganos en dos bases militares estadounidenses en Kuwait y en Catar, y está construyendo alojamientos temporales para que los solicitantes de visado se queden allí hasta 18 meses, informó la semana pasada el diario The Wall Street Journal.

Además, EE.UU. negocia posibles acuerdos similares con Kazajistán y Kosovo, de acuerdo con el periódico The New York Times.

LOS QUE QUEDAN ATRÁS

Algunos activistas temen que Estados Unidos acabe dejando atrás a aquellos de sus colaboradores afganos que se encuentran en zonas remotas del país, o que no tienen recursos para cumplir con los requisitos para ser evacuados.

"No tenemos la capacidad de traer a gente a Kabul de otras partes del país, ni de alojarlos en el propio Kabul", reconoció la embajadora Tracey Jacobson, que coordina desde el Departamento de Estado el proceso de evacuación, en una rueda de prensa telefónica este jueves.

Además, siguen en el limbo miles de afganos más cuyas peticiones de visado se han rechazado en los últimos años, a menudo por razones menores, y que continúan sin respuesta a pesar de haber vuelto a enviar solicitudes varias veces.

Es el caso de Abdul Rashid Shirzad, que trabajó durante cinco años como intérprete para las fuerzas especiales estadounidenses, pero cuyo contrato llegó a un abrupto fin en 2014, por razones que desconoce.

Las autoridades estadounidenses le han denegado repetidamente un visado a Shirzad a pesar de que cuenta con numerosas cartas de recomendación y de que ayudó a dos militares estadounidenses a recuperar a un soldado herido en una explosión, bajo el fuego talibán.

"Cualquier día los talibanes pueden volver a Kabul y me cortarán la cabeza, y la de todos aquellos que sirvieron en las fuerzas extranjeras", dijo Shirzad en una entrevista con Efe en Kabul en junio.