EFEWashington

El presidente estadounidense, Joe Biden, presentó este viernes el plan de su Administración para luchar contra la trata de personas en EE.UU., que afecta "de manera desproporcionada" a las comunidades más vulnerables y desatendidas del país norteamericano.

De acuerdo a un comunicado de la Casa Blanca, estas comunidades experimentan a menudo desigualdades sociales y económicas que se traducen en una mayor vulnerabilidad a convertirse en víctimas del tráfico de personas.

Para Biden, esto supone "una mancha en la conciencia" de la sociedad estadounidense y "una afrenta a los ideales que forman la base de la fuerza nacional del país: libertad, justicia, igualdad y oportunidad".

Es por ello que el Plan de Acción para Combatir la Trata de Personas, anunciado este viernes, enfatiza en la importancia de la colaboración entre los gobiernos al invertir recursos en políticas y programas contra la trata, además de fomentar la cooperación entre el gobierno federal, los entes estatales y locales, el sector privado y otros socios no gubernamentales.

El programa se centra en la prevención, la protección, el enjuiciamiento y la colaboración entre los diferentes agentes, según explicó un alto funcionario estadounidense, que prefirió mantenerse en el anonimato, en una llamada con periodistas.

Las medidas de prevención van "desde educar a las poblaciones vulnerables y mitigar los factores de riesgo hasta tratar de evitar que los bienes producidos con trabajo forzoso ingresen al mercado estadounidense"; mientras que las de protección centran sus esfuerzos en las víctimas de la trata.

El plan también tiene estrategias para responsabilizar a las personas y entidades involucradas en el tráfico de personas y para desmantelar estas redes.

"El plan se basa en las voces y recomendaciones de los sobrevivientes a lo largo de los años sobre cómo prevenir la trata de personas y proporcionar los recursos adecuados para proteger y responder a las necesidades de las personas que lo han experimentado", detalló la Casa Blanca.

En esa nota, la asesora de Seguridad Nacional de Biden, Liz Sherwood-Randall, aseguró que el compromiso de la Administración estadounidense es "prevenir y sancionar la trata de personas en todas sus formas y de abordar las condiciones sociales y económicas que pueden crear mayores vulnerabilidades para los grupos marginados".