EFEUSAWashington

"La experiencia de Dan en el sector es incomparable. Un profesional total. ¡No tengo ninguna duda de que Dan hará un trabajo genial". Así definió el presidente Donald Trump al desde hoy nuevo secretario de Energía, Dan Brouillette, el día que hizo oficial su nominación para ocupar ese cargo dentro de su Gobierno.

Tras ser confirmado con un amplio consenso este lunes por el Senado, de mayoría republicana, Brouillette reemplazará a Rick Perry, que anunció que abandonaría su cargo en medio de la creciente polémica sobre su papel en las presiones de la Casa Blanca a Ucrania para que se investigara al exvicepresidente Joe Biden.

Con una amplia experiencia en el sector automovilístico, donde fue vicepresidente de Ford y de la Asociación de Servicios Automovilísticos de EE.UU. (USAA, en sus siglas en inglés), Brouillette tiene un perfil más empresarial que su predecesor, que fue gobernador de Texas durante 16 años antes de unirse a la Administración de Trump.

Desde el cargo de subsecretario, Brouillette fue uno de los principales propulsores dentro de la Administración de las exportaciones de gas natural licuado (GNL) de EE. UU. a los países europeos como una forma de reducir su dependencia del gas ruso, entre otras cuestiones.

En total, el también veterano del Ejército tiene más de tres décadas de experiencia en los sectores público y privado, según el sitio web del Departamento de Energía.

Antes de su transición al sector privado, Brouillette fue el jefe de personal del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes; subsecretario de Energía para asuntos del Congreso e intergubernamentales de 2001 a 2003, durante el Gobierno de George W. Bush (2001-2009); y miembro de la Junta de Energía y Minerales del Estado de Luisiana de 2013 a 2016.

Con esta experiencia a nivel político, se ganó en Washington la reputación de "pragmático", ya que fue capaz de suavizar las rencillas entre demócratas y republicanos durante el mandato de Bush hijo en varios temas energéticos.

Ahora, Brouillette encabezará un departamento que ha dejado huérfano Perry en medio de la polémica sobre su papel en las presiones de la Casa Blanca a Ucrania para que se investigara al exvicepresidente Joe Biden y su conexión con los negocios de su hijo en ese país.

De hecho, el embajador de EE.UU. ante de la Unión Europea (UE), Gordon Sondland, reconoció en noviembre ante el Congreso la existencia de un "canal paralelo" que redefinió este año la política de Washington hacia Ucrania, formado por él, Perry, y el enviado especial para Ucrania, Kurt Volker, un eje conocido como "los tres amigos" que, siguiendo órdenes de Trump, coordinaba la política hacia Kiev con el abogado personal del presidente, Rudy Giuliani.

Perry, uno de los pocos miembros del gabinete original de Trump que seguían con él, llevaba tiempo pensando en dejar el puesto, incluso desde antes de que estallara la controversia relacionada con Ucrania, que ha motivado la apertura por parte de los demócratas de una investigación previa a un posible juicio político a Trump.

Desde su llegada a la Casa Blanca, Trump se ha mostrado escéptico en numerosas ocasiones sobre los efectos del cambio climático y ha desmantelado muchas de las protecciones ambientales que había impulsado su predecesor, Barack Obama.

Durante su audiencia de confirmación en un comité del Senado, Brouillette mencionó por encima algunas soluciones para encarar la crisis climática, aunque también dejó entrever su predilección por los combustibles fósiles y cierto tipos de plantas avanzadas de energía nuclear.

Lo que sí aclaró fue su intención de llevar a cabo la agenda de Trump del "dominio energético", mediante el impulso de la producción de petróleo y gas natural de Estados Unidos.