EFE NewsMiami

La pesadilla de los pasajeros y tripulantes de los cruceros Zandaam y Rotterdam, varios de ellos enfermos, al menos 14 con COVID-19, parece no terminar este miércoles ante el suspenso que mantienen las autoridades locales del sur de Florida sobre el permiso para atracar en Port Everglades, al norte de Miami.

La compañía Holland America Line (HAL), que presentó un plan de desembarco a las autoridades locales, dijo hoy miércoles que espera aún la autorización tras el aplazamiento de la decisión este martes por parte de autoridades locales de Broward, donde está la terminal marítima.

"Seguimos totalmente comprometidos con el Comando Unificado de Broward y otras autoridades gubernamentales y diplomáticas para resolver esta situación humanitaria y llevar a casa a los cerca de 1.200 pasajeros que están en condiciones de viajar", señaló la empresa en un comunicado.

Subrayó, sin embargo, que obtuvieron la aprobación para que 10 personas que requieren atención crítica inmediata en tierra sean recibidas por el sistema de salud local.

"Este pequeño número es el único grupo que requerirá el apoyo de recursos médicos en el condado de Broward", detalló.

Ambos cruceros siguen navegando por el Caribe y estarán en la mañana del jueves en el límite de las aguas estadounidenses, donde permanecerán hasta tener la aprobación, agregó.

La compañía además agradeció que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se mostrara este martes partidario de permitir que ambos cruceros pudieran desembarcar en Port Everglades (sureste de Florida), en contra de la opinión del gobernador, Ron DeSantis, y el alcalde de Fort Lauderdale, Dean Trantalis, entre otros.

Trump dijo que ayudarles era bueno para Estados Unidos y "para la Humanidad" y que iba a hablar con DeSantis sobre el asunto.

El gobernador mencionó hoy el caso en una conferencia de prensa en la que anunció que a partir de la medianoche del jueves 2 estará en vigor el confinamiento obligatorio en todo el estado.

DeSantis aclaró que no es que rechace a las personas enfermas de los barcos sino que no hay camas hospitalarias para ellos ni en Miami-Dade ni en Broward, el condado al que pertenece Port Everglades.

La rápida escalada de los casos de COVID-19 en Florida, que rozan ya los 7.000 con 85 muertes, se ha cebado en esos dos condados, que tienen 2.002 y 1.232 enfermos, respectivamente.

De los 1.250 pasajeros del Zandaam, ahora repartidos entre ambos barcos, 311 son estadounidenses, 248 canadienses, 232 británicos, 141 australianos, 104 franceses, 75 alemanes, 26 suecos, 17 holandeses, 11 suizos, 11 argentinos y 5 mexicanos, y el resto de diversas nacionalidades.

La empresa informó hoy que 1.200 pasajeros sin síntomas "se transferirían directamente del barco a los vuelos para viajar a casa, la mayoría en vuelos chárter" con indicaciones que "superan" las órdenes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos.

Entre tanto, unos 45 pasajeros que todavía tienen una enfermedad leve y no están en condiciones de viajar continuarán aislándose a bordo hasta que se recuperen.

No se ha informado de las nacionalidades de los tripulantes, que, según cifras dadas por HAL, que forma parte del grupo Carnival, superan a los pasajeros en número.

De acuerdo con la información dada por el vicealmirante y jefe marítimo de Carnival Corporation, William Burke, a los comisionados de Broward, dos de los enfermos requieren evacuación urgente del barco y hay al menos 14 casos confirmados de COVID-19 a bordo.

Durante la larga travesía del Zaandam cuatro pasajeros murieron por causas no precisadas y unos 200 pasajeros y tripulantes presentaron síntomas parecidos a los de una gripe.

Un boletín emitido el pasado 29 de marzo por la Guardia Costera llegó hoy a los titulares de los principales medios locales debido a que advierte de que los barcos con más de 50 personas deben estar capacitados para atender a bordo "por un tiempo indefinido" los casos de enfermedades respiratorias y los que navegan con bandera no estadounidense deben pedir primero apoyo al país de la enseña.

Mientras toda la atención estaba puesta en el caso del Zandaam y su acompañante, el Rotterdam, al que fueron traspasados los pasajeros asintomáticos en una operación humanitaria en aguas panameñas, otra empresa del grupo Carnival, Princess Cruises, anunció que un crucero con un "número más alto de lo normal" de personas con síntomas parecidos a la gripe navega hacia Fort Lauderdale.

Hasta ahora nadie se ha pronunciado sobre el caso del Coral Princess, que fue rechazado en puertos de Argentina y Brasil en su retorno de un viaje por Surámerica.

Tanto el Coral Princess como el Zandaam iniciaron sus viajes en Buenos Aires.

Según una comunicación que Carnival Corporation envió el martes a la Comisión del Mercado de Valores de EE.UU., hay unas 6.000 personas atrapadas en barcos del grupo en medio de la pandemia y se espera que todos los pasajeros hayan desembarcado para finales de abril.

"No va a ser posible que algunos de los miembros de la tripulación puedan regresar a sus casas, pero les proveeremos comida y alojamiento", señala la corporación.

"El COVID-19 ha tenido y se espera que siga teniendo un impacto significativo en nuestra condición financiera y en nuestras operaciones, lo que impacta nuestra capacidad para obtener una financiación aceptable para cubrir la reducción de efectivo proveniente de las operaciones", señala el comunicado.

Carnival anunció este miércoles la cancelación de varios cruceros con salidas para finales de año.

El presidente de HAL, Orlando Ashford, en un dramático mensaje emitido ayer para pedir "compasión y humanidad" con los atrapados en el Zandaam y el Rotterdam, subrayó que son unas 9.000 personas abordo de una docena de barcos en todo el mundo las que están en esa situación como consecuencia del coronavirus.