EFEWashington

El líder de los demócratas en el Senado estadounidense, Chuck Schumer, se comprometió este martes a someter a voto "tan pronto como sea posible" la nueva legislación de control de armas acordada por un grupo de senadores republicanos y demócratas.

"Propondré esta legislación que salvará vidas para que sea votada en el Senado, con una votación procedimental inicial tan pronto como esta noche", aseguró el político en un comunicado tras conocerse el texto final de la propuesta.

El acuerdo entre representantes de los dos partidos para proponer un paquete de medidas que aumente el control de las armas de fuego en el país se conoció el domingo de la semana pasada, pero el texto final del proyecto no se había revelado hasta este martes.

El proyecto incluye una revisión del proceso de compra de armas para los menores de 21 años, y extiende a todo el país las llamadas leyes de "alerta de peligro" ("Red Flag"), que permiten activar un procedimiento legal para confiscar las armas de fuego de quienes representen un peligro para terceros o para sí mismos.

Además, la propuesta también busca acabar con lo que se conoce como "el vacío del novio", por el cual hasta ahora si alguien es acusado de violencia doméstica sin estar casado, se le permite seguir teniendo armas en propiedad, algo que no ocurre en el caso de las personas casadas.

Es un acuerdo de mínimos que resulta significativo por el hecho de que cuenta con apoyos de ambos partidos -ha sido elaborado por un grupo de diez senadores republicanos y diez demócratas-, de manera que es previsible que logre los apoyos necesarios para ser aprobado en el pleno del Senado, donde la mayoría demócrata es muy ajustada.

El líder de los republicanos en la Cámara Alta, Mitch McConnell, aseguró en un comunicado apoyar el texto, y celebró que los representantes de ambos partidos "hayan creado un paquete de medidas populares y de sentido común" que sirva para evitar nuevos tiroteos masivos como los de Uvalde (Texas) o Búfalo (Nueva York).

A pesar de que el acuerdo promete ser la mayor reforma legislativa sobre armas de fuego en treinta años, queda muy lejos de las propuestas de la Casa Blanca y de la mayoría de representantes del Partido Demócrata, que querrían ser mucho más restrictivos.

Antes de llegar al despacho oval para ser ratificado por el presidente, el texto deberá ser aprobado tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes.