EFEUSAWashington

El emir de Catar, Tamim bin Hamad Al Zani, conversó hoy con el presidente, Donald Trump, sobre la posibilidad de mediar en la disputa con Irán, y firmó varios acuerdos comerciales que evidenciaron su acercamiento a Washington a pesar del bloqueo árabe contra Doha.

Dos años después de tomar partido a favor de Arabia Saudí en la disputa entre los reinos del golfo Pérsico, Trump recibió en la Casa Blanca al emir de Catar como si nada hubiera pasado, con las relaciones ya reparadas y numerosos contratos lucrativos sobre la mesa.

"Hace mucho tiempo que somos amigos. Y estamos trabajando mucho juntos, ellos están invirtiendo muchísimo en nuestro país", dijo Trump al comienzo de su reunión con el emir en el Despacho Oval.

Aunque la parte pública del encuentro se centró en la relación comercial, ambos tenían previsto hablar también sobre Irán, según la Casa Blanca, dado que el pequeño emirato de Catar mantiene una estrecha relación tanto con Washington como con Teherán.

"Irán está haciendo muchas cosas muy malas ahora mismo, y más les vale tener mucho cuidado", afirmó Trump.

El emir de Catar tenía previsto ofrecerse para mediar entre ambos países y ayudar a rebajar las tensiones, que no han parado de aumentar en los últimos tres meses, según el portavoz de la embajada catarí en Washington, Yasim bin Mansur al Zani.

"Hemos ofrecido actuar como un mediador independiente e imparcial si Irán y Estados Unidos deciden conversar", dijo Al Zani al diario digital The Daily Beast.

La Casa Blanca recibió la oferta con cautela, al considerar improbable que a corto plazo pueda abrirse una negociación formal con Irán, cuyos líderes se han negado hasta ahora a dialogar pese a los intentos de Trump.

"No creo que pueda ser un papel formal de mediación. Pero sí podría ser que recurramos a ellos para enviar mensajes y expresar la seriedad del intento de este Gobierno de rebajar las tensiones, y construir una especie de camino hacia el diálogo", afirmó un funcionario estadounidense al diario The Washington Post.

Pese a la escalada con Irán, alimentada por el aumento de la presencia militar estadounidense en Oriente Medio y los ataques a buques cisterna y un dron del país en el golfo Pérsico, Trump se ha mostrado reticente a iniciar un conflicto con Teherán.

En cambio, el mandatario ha insistido en su voluntad de iniciar un diálogo con Irán al estilo del que comenzó el año pasado con el líder norcoreano, Kim Jong-un; y ha pedido ayuda para ello a Suiza y a Japón, pero el líder supremo iraní, Ali Jameneí, ha rechazado los intentos de mediación de esos países.

Irán posee una estrecha relación con Catar, con el que comparte el mayor yacimiento de gas del mundo, y esos lazos se han reforzado a raíz del embargo aéreo, terrestre y económico que desde hace dos años mantienen contra Doha tanto Arabia Saudí como Baréin, Emiratos Árabes Unidos y Egipto.

La Casa Blanca quería aprovechar la visita del emir para instarle a acercar posturas con los países del golfo Pérsico, al considerar que las divisiones en la región perjudican a los intereses de Washington en un momento de pugna con Irán.

Pero nadie mencionó el bloqueo a Catar durante la cita en la Casa Blanca. Lejos quedó el férreo respaldo a Arabia Saudí que Trump expresó hace dos años y que entorpeció los esfuerzos diplomáticos de su Gobierno, deseoso de mantener los lazos con los cataríes porque ellos albergan la mayor base militar estadounidense en la región.

"Señor presidente, está usted invitado a visitar Catar y también la base cuando usted quiera", le dijo el emir catarí a Trump, quien respondió que esa instalación militar es "increíble" y está "en un lugar muy importante".

Trump y Al Zani ya habían compartido una cena este lunes con decenas de empresarios de ambos países, y hoy asistieron a la firma de varios acuerdos comerciales y de defensa.

En concreto, la aerolínea Qatar Airways compró cinco aviones de carga Boeing 777 y se comprometió a adquirir aeronaves de la empresa estadounidense Gulfstream, además de a utilizar motores y servicios de General Electric.

Asimismo, el ministerio de Defensa catarí se comprometió a adquirir sistemas de misiles NASAM y Patriot de Raytheon, y la petrolera estatal del emirato firmó un acuerdo con Chevron para desarrollar un complejo petroquímico en el país árabe.