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El Gobierno de Estados Unidos hizo hoy hincapié en que la prosperidad y la seguridad de Centroamérica le conciernen y en que el presidente Donald Trump está decidido a "profundizar los lazos de comercio e inversión con la región".

La Conferencia para la Prosperidad y la Seguridad en Centroamérica reúne en Miami al vicepresidente de EE.UU, Mike Pence, y otros miembros de la Administración Trump junto los presidentes de Guatemala, Jimmy Morales, y Honduras, Juan Orlando Hernández, y el vicepresidente de El Salvador, Óscar Ortiz.

También participan los secretarios Luis Videgaray (Relaciones Exteriores), José Antonio Meade (Hacienda) y Miguel Ángel Osorio (Interior) de México, país que es junto a Estados Unidos el anfitrión de esta conferencia, que se encuadra en la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte de Centroamérica, cuyo fin último es resolver los problemas que llevan a la inmigración ilegal.

El Gobierno de Barack Obama asignó unos 1.300 millones de dólares a esa iniciativa lanzada en 2014.

"Queremos permitir que ustedes crezcan, su éxito es nuestro éxito", subrayó Pence, quien consideró que una Centroamérica "más prospera" será una "inspiración" para otras regiones del mundo.

En la jornada inaugural de esta conferencia de dos días Pence habló no solo de Centroamérica, sino de Venezuela y el "abuso de poder" de un Gobierno al que calificó de "autoritario", y además anunció que en agosto viajará a Colombia, Argentina, Chile y Panamá.

Por su parte, el secretario de Estado, Rex Tillerson, apuntó que "sin seguridad no es posible la prosperidad" y que resulta crucial "poner fin a la corrupción económica y las maras (pandillas)", además de frenar la inmigración ilegal hacia EE.UU.

Una acción gubernamental y regional que debe estar acompañada por la creación de puestos de trabajo más allá del sector informal (60 % de los empleos en 2016), la inversión, la mejora de la educación en las escuelas y el "desarrollo del capital humano".

Tillerson se refirió además a la "eliminación de la corrupción y la consolidación de las instituciones" democráticas.

El guante fue recogido por los mandatarios centroamericanos, quienes expusieron los avances registrados en ese ámbito.

El presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, afirmó que la tasa de homicidios y delincuencia ha caído más de treinta puntos y destacó la "depuración" de 4.000 agentes de la Policía Nacional y la creación de tribunales especiales para juzgar el crimen organizado, la corrupción y la extorsión.

"Una Centroamérica convulsa, con falta de oportunidades y con violencia es un enorme riesgo para EE.UU., México y la región". Sin embargo, una "Centroamérica en paz y próspera es la mejor inversión para EE.UU. en favor de su pueblo y nuestros pueblos", sentenció.

El presidente de Guatemala, Jimmy Morales, también exhibió logros en materia de seguridad. De los 16 delitos tipificados como principales, 15 de ellos "descendieron significativamente, con 92 bandas criminales desmanteladas".

Morales enumeró los cinco ejes de su Presidencia: la lucha contra la corrupción, la mejora de los servicios de sanidad, la educación, la seguridad pública y el desarrollo económico.

Guatemala "está mejorando y tratando de fortalecer sus instituciones", pese a los abusos que ha habido, asumió Morales.

Sobre el flujo migratorio sin papeles, el vicepresidente de Salvador, Óscar Ortiz, aseguró que "no existe mejor antídoto para desincentivar la emigración irregular que generar empleos dignos y estables".

Fijó además una segunda prioridad para el Gobierno salvadoreño, una "cruzada frontal contra los que quieres desmontar la democracia por la violencia, contra el crimen y la redes de extorsión".

Según Ortiz, en 2016 los homicidios descendieron un 53 % y las extorsiones un 40 % respecto del año anterior.

El vicepresidente apostó por unas "instituciones fuertes en una democracia plural y representativa donde haya pesos y contrapesos y seguridad jurídica" para favorecer la inversión extranjera y "hacer frente a la corrupción".

El vicepresidente estadounidense consideró "impresionante" el progreso de los tres países del Triángulo Norte y aseguró que sus dirigentes tienen el "gran respeto" del presidente Donald Trump.

La misma percepción manifestó el secretario de Relaciones Exteriores de México, Luis Videgaray, quien se refirió al "ambicioso esfuerzo de diálogos" que entraña esta cumbre, y los valores de "responsabilidad" y "esfuerzo compartido" para generar "desarrollo, empleo, fortaleza institucional y respeto a los derechos humanos".