EFE NewsSan Francisco

Los múltiples incendios que arden desde hace semanas en el oeste de Estados Unidos se convirtieron este lunes en la última batalla política entre republicanos y demócratas, con la visita del presidente, Donald Trump, a la zona afectada y las críticas de su rival, Joe Biden, que lo llamó "pirómano climático".

Trump aterrizó en la base aérea de McClellan Park, en las inmediaciones de Sacramento (California), donde nada más bajar del avión dijo que el estado necesita "una gestión forestal buena y fuerte", algo que recordó que lleva pidiendo desde hace tres años, en clara alusión a las autoridades locales, mayoritariamente demócratas.

Al ser interrogado por los periodistas sobre si creía que el cambio climático era un factor en la declaración y rápida propagación de estos fuegos devastadores, respondió que "muchas cosas son posibles", y cuando más tarde se le volvió a plantear esta cuestión, su contestación fue que "el frío llegará" pronto.

La reacción de Trump a los fuegos siempre ha sido a lo largo de su Presidencia abogar por una mejor gestión forestal que mantenga los sotobosques limpios de maleza y se talen árboles para crear cortafuegos -algo que a su juicio impiden los ecologistas-, evitando en todo momento establecer un vínculo fuerte entre estos episodios y la crisis climática.

TRUMP MINIMIZA EL FACTOR CLIMÁTICO

"Cuando los árboles caen, tras un breve período de tiempo se secan mucho y se vuelven como una cerilla que puede explotar. Así como las hojas, que cuando tienes hojas secas en el suelo se convierten en combustible para los fuegos", apuntó el presidente.

El mandatario puso como ejemplo a países extranjeros -sin mencionarlos por nombre- que, según él, se consideran "naciones forestales" pero que gracias a su supuesta buena gestión de los bosques no tienen los problemas de California con los incendios, algo que ya dijo tras otro gran fuego en 2018, aunque en esa ocasión sí especificó que se refería a Finlandia.

El mismo día en que Trump hacía estas declaraciones sobre el terreno en California, en la otra costa de EE.UU., su oponente demócrata a la Presidencia en las elecciones de noviembre, Joe Biden, le llamó "pirómano climático" por sus políticas medioambientales.

BIDEN VE LOS SUBURBIOS EN PELIGRO

"Los incendios están quemando los suburbios en el oeste (de EE.UU.), las inundaciones acaban con los barrios suburbanos del medio oeste, los huracanes hacen peligrar la vida suburbana a lo largo de nuestra costa. Si tenemos cuatro años más de negación (de la crisis) climática de Trump ¿Cuántos barrios de las afueras acabarán quemados?", dijo Biden en un discurso en Wilmington (Delaware), donde reside.

"¿Cuántos suburbios tendrán que inundarse? ¿Cuántos suburbios tendrán que desaparecer por las grandes tormentas para dar a un pirómano climático cuatro años más en la Casa Blanca?", preguntó el que fuera vicepresidente de Barack Obama (2009-2017).

Si el discurso de Trump y los republicanos es achacar estos fuegos cada vez más grandes y violentos únicamente a la mala gestión forestal, el de los demócratas, que controlan con pocas excepciones los Gobiernos de los estados más afectados, es considerarlos casi únicamente producto del cambio climático.

UNA MEZCLA DE AMBOS

Al margen de la batalla política, los expertos coinciden en señalar una amalgama de motivos, que incluyen tanto el calentamiento global (menos lluvia, más sequedad y temperaturas muy altas) como la gestión forestal, además del incremento de la presencia humana en zonas tradicionalmente no pobladas, lo que hace que, cuando se declaran, estos fuegos resulten mucho más peligrosos.

Los bomberos trabajan en múltiples incendios a lo largo de la costa oeste de EE.UU. para tratar de evitar que los fuertes vientos previstos para las próximas horas descontrolen todavía más los fuegos, en los que ya han fallecido por lo menos una treintena de personas desde mediados de agosto y decenas de miles permanecen evacuadas.

En la tarde del lunes, los bomberos habían logrado contener en un 30 % el incendio de August Complex, en el norte de California y el mayor registrado en la historia del estado, que tras haberse iniciado el 17 de agosto por la caída de un rayo ya ha arrasado 305.781 hectáreas.