EFESan Juan

El Colegio de Productores de Espectáculos Públicos (CoPEP) de Puerto Rico pidió al gobernador Pedro Pierluisi que les permita trabajar a un 100 por ciento de capacidad, al tiempo que denunció incongruencia por parte del Ejecutivo en la concesión a otras actividades como la asistencia a iglesias, supermercados y centros comerciales.

"El repunte por el que estamos atravesando es uno de génesis 'multifactorial' que requiere acción inmediata del Gobierno. Empero, a nuestro juicio la industria está siendo injustificadamente designada como la responsable de todos los males", denunció este martes a través de una misiva enviada a Pierluisi el presidente del CoPEP, Roberto Sueiro.

"Recordemos que hace unos meses existían altos índices de vacunación y bajos niveles de contagios, hospitalizaciones y muertes. La ciudadanía estaba falsamente confiada en que ya se había pasado la tormenta del virus. En ese momento nadie sospechaba lo contagiosa que resultaría la variante ómicron", destacó Sueiro.

Desde septiembre de 2020 hasta noviembre de 2021, en Puerto Rico se han celebrado 482 eventos, con una asistencia de 700.000 personas aproximadamente.

"Eventos en los que se establecieron y siguieron procedimientos de limpieza, protocolos de higiene y salubridad, donde fue requisito el uso obligatorio de la mascarilla y en donde siempre hubo la disciplina y la cooperación de los asistentes", aclaró.

"De ninguno de estos eventos surgió un foco o brote de contagios. Durante los primeros 15 días de diciembre, cuando ya se habían identificado casos de la variante ómicron, en Puerto Rico se realizaron sobre 12 eventos de los que tampoco surge información sobre foco o brote de contagios", declaró.

Sin embargo, continuó, "las iglesias, los supermercados, los centros comerciales, los restaurantes, chinchorros, las playas, los gimnasios, los casinos siguen autorizadas cuando menos a un 50 o 75 por ciento".

"Es totalmente incongruente que se permita la asistencia masiva a cualquiera de los anteriores, donde hay remoción de la mascarilla, poca o ninguna supervisión, ni control de lo que se hace o toca, no se controla el tiempo de visita o actividad y no se requiere prueba de vacunación ni prueba negativa para entrar", sostuvo.

Sueiro denunció que su industria, que se compone de sobre 30.000 trabajadores, se siente discriminada.

Entre las razones que justifican su reclamo, el CoPEP plantea que la producción previa de un evento puede tomar años y en muchos casos el negocio se realiza en consideración a la capacidad máxima.

Además, los cambios en la fecha de la celebración del evento representan cuantiosas pérdidas, que para cualquiera puede significar tener que cerrar. EFE

arm