EFE NewsSan Juan

El Gobierno de Puerto Rico ha anunciado este jueves medidas más restrictivas para frenar la creciente incidencia de la covid-19 en la isla, y que pasan por adelantar una hora el toque de queda, ley seca los sábados y domingos y el cierre de negocios, salvo los esenciales, el domingo.

No se puede consumir ni vender alcohol el fin de semana y el fin de semana, tras el inicio del toque de queda, a las nueve de la noche, tampoco, remarcó en conferencia de prensa la gobernadora de Puerto Rico, Wanda Vázquez.

Se trata, dijo la gobernadora, de "salvar a nuestros viejos", a la vez que reconoció el agotamiento del personal sanitario de la isla en medio de la pandemia, y admitió que a la hora de endurecer las medidas, ha sido "difícil" poder reconciliar a todas las partes afectadas dentro del sector económico.

Tras indicar que ha habido "dejadez" por una parte de la población a la hora de cumplir muchas de las medidas anunciadas previamente, dijo que era absolutamente necesario tomar nuevas medidas que, advirtió, ya le comunicó al gobernador electo, Pedro Pierluisi.

"Queremos restricciones para que no haya un repunte cuando entre el nuevo gobernador", dijo.

Las nuevas medidas entrarán en vigor entre el 7 de diciembre y se prolongarán hasta el 7 de enero.

Todos los comercios mantendrán sus operaciones al 30 % y los centros comerciales y todo tipo de tiendas deben cerrar a las 8.30 pm hora local, salvo el domingo que estarán cerrados, dijo Vázquez.

Los domingos solo abrirán los centros hospitalarios, farmacias, supermercados, gasolineras y restaurantes, pero únicamente con entrega a domicilio o recogida de comida.

En los conjuntos de pisos y apartamentos con piscinas, éstas deberán nuevamente cerrar, así como las zonas comunes, mientras que se podrán usar los gimnasios de los mismos, pero bajo supervisión.

Los puertos marítimos estarán cerrados para usos recreativos y solo se podrán hacer deportes acuáticos individuales, mientras que las áreas comunes de hoteles deberán estar supervisadas.

Las playas se podrán seguir usando para hacer deportes individuales, pero de lunes a sábado.

Las barras estarán cerradas y se prohibirán las actividades que promuevan la aglomeración de personas.

Por otro lado, los alcaldes podrán fiscalizar los negocios que incumplan las citadas medidas en sus municipios.

El toque de queda durará de nueve de la noche a cinco de la mañana y las discotecas y teatros seguirán cerrados, así como los centros recreacionales.

Los asilos no podrán recibir visitas, al igual que las cárceles.

"Si no hay cumplimiento y hay un repunte o hay centros hospitalarios desbordados lo próximo será un confinamiento", advirtió la gobernadora, quien dijo que la situación en la isla es "muy seria".

Además consideró que el "mejor regalo para los seres queridos es dar la vida a los demás no contagiándose"

Por su parte, el secretario de Salud, Lorenzo González, aseguró que estas nuevas medidas buscan "darle un pulmón al sector sanitario".

Las cifras, dijo, "se han disparado" y las nuevas cifras no revelan, agregó, todavía los posibles efectos de la celebración del Día de Acción de Gracias ni el del Viernes Negro.

En Puerto Rico hay 52.349 casos positivos confirmados, 1.756 probables y 41.602 sospechosos.

Las muertes confirmadas son 926 y las probables 229.

Minutos antes del anuncio de la gobernadora se formaron largas filas en varias grandes superficies de la isla antes el temor de que cerraran los supermercados, anuncio que no se ha producido.

Portavoces de la Coalición del sector privado alertaron sobre las "nefastas consecuencias" que tiene implantar una nueva restricción al comercio y la industria, mientras que el presidente del Centro Unido de Detallistas, Jesús Vázquez, dijo que puede provocar que el 25 % de las pequeñas y medianas empresas cierren sus puertas, provocando la pérdida del 50 % de los empleos, especialmente en el sector de la restauración.

El presidente electo de la Asociación de Restaurantes, José Vázquez, por su parte, compartió alarmantes cifras de un sondeo realizado por Inteligencia Económica el cual arrojó una reducción del 50 % de las ventas en restaurantes, que tardarán cerca de 2 años en recuperarse económicamente y han tenido que invertir entre 5.000 a 25.000 dólares por establecimiento para implantar las medidas requeridas por el Gobierno.