EFEUSASan Juan

Puerto Rico perdió 80.000 empleos en el sector de la manufactura entre 1997 y 2012, según datos del último Censo Económico de 2012 del Negociado del Censo de EE.UU.

El director del Centro de Información Censal de la Universidad de Puerto Rico, José Caraballo Cueto, señaló hoy a Efe que la mayoría de los empleos perdidos se justifican por el final de la vigencia de la ley conocida como Sección 936, en 1996.

Caraballo Cueto, cuya entidad elaboró un análisis de los datos del Censo Económico de 2012, dijo que esa normativa otorgaba importantes exenciones fiscales a las empresas que se instalaban en la isla caribeña.

"La eliminación de estos incentivos fue una de las causas principales de los problemas de nuestra economía, ya que abandonó el país mucha manufactura intensiva en mano de obra y los demás sectores de la economía no han creado suficientes empleos netos para absorber a esos trabajadores", destacó.

Recordó que en 1997 había 163.605 empleos en el sector manufacturero, que en 2002 cayeron a 126.707, en 2007 a 110.691 y en 2012 eran ya solo 83.830.

Subrayó además que la manufactura local es muy débil, como insuficientes los programas que ofrece el Gobierno para fortalecer ese sector.

Caraballo recordó que el Censo Económico se realiza con una periodicidad de cinco años.

"Necesitamos que se estimule la iniciativa empresarial a todos los niveles", dijo Caraballo.

Pidió también una revisión en los planes de estudio de las universidades, ya que como dijo "se enfocan en que los estudiantes sean más administradores que empresarios".

Caraballo destacó que en el análisis de la información deparó que la productividad de los empleados puertorriqueños es más alta que en los EE.UU.

Según detalló, la manufactura en Puerto Rico es más competitiva que en la mayoría de las jurisdicciones estadounidenses, pues en 2012 por cada dólar invertido se generaron 26 dólares de producción, frente a los solo diez en EE.UU.

Caraballo insistió en que la productividad en Puerto Rico -según su opinión- es mayor que la de EE.UU., en parte porque la alta escolarización de los puertorriqueños.