EFE NewsLos Ángeles

En medio de las masivas protestas por la muerte de George Floyd se conmemora este miércoles el aniversario de los disturbios de Zoot Suit, en el que por seis días policías y militares blancos salieron a las calles y barrios mexicanos de Los Ángeles para golpear, detener y humillar a jóvenes chicanos, especialmente aquellos que vestían sus habituales trajes coloridos.

“Es un aniversario muy importante porque nos vuelve a mostrar que Estados Unidos tiene una larga historia de racismo y cómo las instituciones de gobierno son usadas para reproducir esos mecanismo de racismo”, explicó a Efe el profesor Raúl Hinojosa, de la Universidad de California Los Ángeles (UCLA).

Las palizas y linchamientos se desataron el 3 de junio de 1943, cuando un grupo de marinos anglosajones denunció al Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) un supuesto ataque realizado por jóvenes mexicoestadounidenses.

JUSTICIA POR SUS PROPIAS MANOS

Tanto marinos como oficiales del LAPD buscaron justicia y llegaron al centro de la ciudad en busca de latinos vestidos con pantalones anchos y de tiro alto combinados con una chaqueta larga, una vestimenta conocida como "Zoot Suit” y muy utilizada por los chicanos en esa época.

A los agentes del LAPD se unieron muchos oficiales fuera de servicio que se identificaron como el “Escuadrón de Venganza”, que querían ayudar a limpiar las zonas latinas que ellos creían estaban llenas de delincuentes.

Aunque inicialmente los ataques se dieron solo contra aquellos que vestían los “Zoot Suit”, los hostigamientos se extendieron a toda la comunidad mexicana asentada en el este de Los Ángeles hasta el 8 de junio.

LAS MINORÍAS, EL CHIVO EXPIATORIO

Sobre estos ataques, el profesor de Historia en Pomona College, Miguel Tinker Salas, advierte que estos son una muestra más de que las minorías han sido el “chivo expiatorio de la sociedad estadounidense a la que se culpa de los problemas del país”.

La aversión hacia la población de origen mexicano había crecido en Estados Unidos durante la II Guerra Mundial, cuando las proclamas patrióticas y el recelo a las minorías se vieron alimentados por la creencia de que los chicanos que vestían con estos trajes eran miembros de pandillas y de gente que no había hecho nada en la guerra.

“Es el mismo discurso que escuchas por parte del presidente Donald Trump: los inmigrantes, los afroamericanos son culpables de lo que pasa en el país. En 1943 los latinos fueron muy importantes para ganar la guerra pero eso no lo querían ver”, considera Tinker Salas.

El catedrático resalta el hecho de que en medio de las golpizas a los portadores de los "zoot suit”, los marinos les quitaban por la fuerza sus trajes para después destrozarlos o quemarlos.

Estas agresiones se intensificaron y repitieron en los días siguientes sin que las autoridades lo remediaran, tal y como lo describió el escritor Carey McWilliams.

"La noche del 7 de junio, miles de angelinos (...) participaron en un linchamiento masivo. Marchando por las calles del centro de Los Ángeles, una muchedumbre de varios miles de soldados, marines y civiles procedió a golpear a cada persona con traje 'zoot suit' que pudieron encontrar", señaló en su libro "The Zuit Riots".

"Detuvieron autobuses y mexicanos y algunos filipinos y negros (sic) fueron levantados de sus asientos, arrojados a las calles y golpeados con histeria sádica", agregó.

DETROIT, OTRO EPISODIO DE RACISMO

Los disturbios de los "Zoot Suit” no serían la única muestra de racismo en Estados Unidos el verano de 1943. El 20 de junio de ese año más de doscientos individuos blancos se enfrascaron en unas revueltas contra la comunidad afroamericana en Detroit, que originó un disturbio que marcó a la ciudad.

Nueve blancos y veinticinco afroamericanos fueron asesinados en los disturbios. La policía no mató a ningún individuo blanco, mientras que 17 afroamericanos murieron a manos de la violencia policial.

La violencia fue frenada por la llegada de 6.000 soldados del Ejército.

“No es una coincidencia con lo que pasa ahora. Es un problema que se repite una y otra vez", recalca Tinker-Salas.

LA IMPUNIDAD, EL MAYOR DE LOS MALES

Pero no sólo el racismo de los disturbios del verano de 1943 es un hecho presente en la muerte de Floyd, ambos expertos subrayan como la impunidad sobre los abusos se ha convertido en uno de los comunes denominadores en todos estos eventos.

“Desde ese entonces vemos que caso tras caso no hay una pena, un castigo. Esta impunidad alimentada por un sistema judicial que protege a la policía es la que ha generado las protestas masivas de esta semana”, señala Tinker Salas.

Tras los disturbios "Zoot Suit”, Los Ángeles ha vivido otros graves episodios de violencia racial, como los sangrientos disturbios de Watts en 1965 o los de 1992 a raíz del caso Rodney King, que dejó cerca de 50 muertos, y más de 2.000 heridos.

En este sentido, Hinojosa se muestra más optimista, y cree que el reclamo de estas semanas para un cambio al sistema podría dar frutos esta vez.

“Este movimiento es multicultural, afuera estamos viendo a blancos, latinos, asiáticos y afroamericanos, todos reconociendo que hay un problema sistemático, y que hay que encontrar una solución”, añade.