EFE NewsMiami

NNU, el mayor sindicato de enfermería del país, realiza este miércoles una jornada nacional de protesta para reclamar más medidas de protección frente al COVID-19 y más personal en los centros médicos, y también para denunciar la injusticia que está detrás de la "desproporcionada" prevalencia de la enfermedad entre las minorías.

En Miami, uno de los más de 200 puntos del país en los que enfermeros y enfermeras de NNU van a hacer oír sus voces este miércoles, el único eslogan que corearon los manifestantes era "PPE", las siglas de equipo personal de protección en inglés.

Con carteles y mascarillas con la leyenda "Salven vidas, protejan a las enfermeras", el personal sanitario del Hospital de Veteranos de Miami, que se anuncia en un cartel con la frase "héroes que cuidan a héroes", se concentró a la entrada y posó para las cámaras antes de entrar al edificio para iniciar su jornada laboral.

A las afueras del Fawcett Memorial Hospital y el Oak Hill Hospital, también en Florida, otras enfermeras, con los mismos carteles, pedían a los automovilistas que tocasen la bocina en señal de apoyo a su petición para que se "actúe de manera inmediata para salvar vidas".

Según señaló NNE en su pagina de Facebook, "más de 165 enfermeras han perdido sus vidas sin necesidad alguna a causa del COVID-19".

En Miami, Eddy Cruz, vicepresidente de NNU, convocante de la protesta, pidió a las autoridades sanitarias "transparencia" sobre los casos de COVID-19 entre los trabajadores de salud y "comunicación"

Los centros médicos deben "proteger a las enfermeras, otros trabajadores sanitarios y los pacientes con prácticas adecuadas para controlar los contagios, lo que incluye suministrar equipos de protección personal óptimos y asignar al personal una carga de pacientes segura", señaló en un comunicado National Nurses United (NNU), que tiene más de 155.000 afiliados.

El sindicato ha convocado para hoy más de 200 protestas en al menos 16 estados además del distrito de Columbia para llamar la atención sobre las condiciones de trabajo del personal de enfermería, que está desde hace cinco meses en primera línea de la lucha contra la pandemia.

SOLO UN 24 % CREE QUE SU LUGAR DE TRABAJO ES SEGURO

Según un sondeo realizado en julio pasado a más de 21.000 enfermeras y enfermeros, solo un 24 % afirmó que su lugar de trabajo es seguro y un 43 % dijo sentirse preocupado por la posibilidad de transmitir a sus familias la enfermedad.

El 87 % de los encuestados manifestó haber reutilizado al menos una vez algunos de los materiales de protección pensados para un solo uso.

Desde Minnesota, uno de los estados donde se llevarán a cabo protestas hoy, la presidenta de la Asociación de Enfermeras, Mary C. Turner, subrayó que los trabajadores sanitarios como ella, que trabaja en una unidad de cuidados intensivos, "siguen en peligro" meses después del inicio de la pandemia.

"Seguimos reutilizando PPE que debe ser desechado. Cuidamos de enfermos de COVID-19 y de otros que padecen otras enfermedades al mismo tiempo y todavía tenemos problemas para protegernos a nosotras mismas y a nuestros pacientes", subrayó.

LA INJUSTICIA TAMBIÉN MATA

Además de llamar la atención sobre esos riesgos, las protestas de hoy tienen también como objetivo presionar al Senado para que apruebe el proyecto de ley "Héroes", dirigido a proteger al personal sanitario y otros trabajadores esenciales mediante la producción nacional de materiales con ese fin.

También reiteran su reclamo a la Administración de Salud y Seguridad Ocupacional (OSHA) para que cree una norma temporal de emergencia para el tratamiento de las enfermedades contagiosas, según el comunicado de NNU.

"Las enfermeras sabemos que la injusticia social, económica y racial rampante en este país está matando a nuestros pacientes en todo el país. La COVID-19 nos obliga a enfrentar estos problemas como sociedad", dijo la directora ejecutiva del sindicato, Bonnie Castillo, en un comunicado con motivo de la jornada de protesta.

NNU está pidiendo con estas acciones la aprobación de un nuevo paquete de medidas que provea la ayuda económica que las familias "necesitan desesperadamente" hasta que se supere la crisis generada por la COVID-19, que ha afectado a más de 4,7 millones de personas y ha causado la muerte de más de 155.000 en EE.UU., el país con más casos de la enfermedad en el mundo.

El Gobierno debe "invertir en la salud pública de nuestras comunidades y contribuir a desmantelar el racismo estructural que hace que acaben prematuramente más vidas de afroamericanos, indígenas y personas de color, a los que la pandemia de la COVID-19 está afectando de manera desproporcionada", agrega el sindicato.

La presidenta de NNU, Zenei Cortez, hispana al igual que Castillo, instó a cambiar las cosas y pensar en un mundo basado en los valores de la enfermería: "cuidado, compasión y comunidad".

"La COVID ha puesto en evidencia lo que esta mal en nuestro sistema", dijo Cortez.