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La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) condenó este miércoles las "agresiones y detenciones contra periodistas" que realizan coberturas de las protestas que desde el pasado jueves se registran en ese país.

"Se estima que más de 50 periodistas, camarógrafos y trabajadores de prensa de distintos medios y plataformas de comunicación han sido agredidos física y de forma verbal, por parte de policías en su mayoría, y de manifestantes", destaca la SIP en un comunicado de prensa.

Ecuador vive hoy otra jornada de protesta nacional por la retirada del subsidio a los combustibles y el anuncio del envío al Parlamento de reformas económicas y laborales, lo que provocó el estallido de manifestaciones que desde el jueves pasado han dejado 766 detenidos, según datos oficiales.

"La ciudadanía necesita estar informada y por ello nuestro llamado a respetar su trabajo y a que no se limite ni genere violencia contra los periodistas", invocó el presidente de la SIP, Christopher Barnes, director general del diario The Gleaner, Kingston (Jamaica).

"Condenamos que decenas de periodistas han resultado golpeados, limitados en su trabajo y detenidos temporalmente por las fuerzas de seguridad", dijo por su parte Roberto Rock, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa de la SIP.

Barnes y Rock pidieron que estos actos sean "investigados con prontitud y sancionados con severidad", para lo cual invocaron la Declaración de Chapultepec, destinada a estudiar posibles restricciones legales o jurídicas a la libertad de prensa y que en febrero pasado firmó el presidente de ese país, Lenín Moreno.

Ecuador vivió este miércoles la séptima jornada de protestas, en el especial en el centro de Quito, donde se han reanudado los fuertes choques entre jóvenes manifestantes, sindicalistas y de organizaciones de izquierda, y las fuerzas de seguridad.

El presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, que trasladó la sede del Gobierno a la ciudad costera de Guayaquil, lejos del asedio de las protestas en Quito, dijo esta tarde que ha decidido regresar a la capital para extender la mano a los manifestantes indígenas.