EFEUSASeattle (WA)

El histórico rechazo al pueblo judío ha mutado en las últimas décadas para alimentar en parte el movimiento anti-Israel, según explicó en una entrevista con Efe el reconocido publicista Luis Bassat.

"Algunos movimientos anti-israelíes son tomados por personas que esconden un sentimiento antisemita. Y eso que, como estado, por supuesto que Israel es criticable, especialmente su Gobierno. Yo mismo no estoy de acuerdo con muchas de las cosas que hace el Gobierno de Israel", apuntó Bassat, cuya familia es de origen sefardí.

El veterano publicista, ahora ya jubilado, puso como ejemplo la confusa manera con la que a menudo se intercambian los términos "judío" e "israelí", incluso en medios de comunicación, que en muchos casos atribuyen a un pueblo entero las acciones o decisiones tomadas por un estado.

"Cada vez que leo en la prensa algo como 'los aviones judíos han bombardeado la franja de Gaza', llamo a los medios de comunicación para dejar claro que los judíos no tenemos aviones ni tanques. Se confunde, quiero pensar que no de forma deliberada, a los israelíes con el pueblo judío", indicó.

Bassat participa junto a su esposa Carmen en la V cumbre Erensya (Herencia, en ladino o judeoespañol) organizada por el Centro Sefarad-Israel con la colaboración de la Fundación Tres Culturas, Turespaña, el Instituto Cervantes y la Red de Juderías, que se celebra estos días en Seattle (WA), donde reside una gran comunidad sefardí.

"Israel fue en sus inicios, especialmente con los kibutz (comunidades agrícolas cooperativistas), la admiración de la izquierda en el mundo, pero esta simpatía con los años pasó al pueblo palestino y, con los gobiernos de derechas de Israel, esta izquierda se ha convertido en anti-israelí", dijo Bassat a Efe.

Otro ejemplo que el publicista usó para ilustrar cómo el antisemitismo tradicional ha alimentado parte de las tesis antisionistas en la España actual fue una manifestación celebrada en Barcelona a favor del pueblo palestino en 2009 a la que acudió el entonces consejero de Interior, Joan Saura (ICV-EUA).

En ella se repartieron 40.000 folletos en defensa del pueblo palestino en los que aparecían las fotografías de cinco periodistas catalanes considerados pro-Israel (Joan B. Culla, Miquel Sellarès, Pilar Rahola, Vicenç Villatoro y Jaume Renyer), además de la del propio Bassat (uno de los judíos más reconocidos en España), con una diana en la frente.

Del mismo modo, el que también fuera candidato en dos ocasiones (2000 y 2003) a la presidencia del FC Barcelona, aseguró que su condición de judío influyó en su derrota electoral, especialmente en la segunda ocasión, cuando esta cuestión fue usada durante un debate televisado en directo por uno de sus rivales, Jaume Llauradó.

"Cuando Llauradó me preguntó en directo en televisión por qué escondía mi segundo apellido (Coen, su madre era prima del escritor suizo Albert Cohen), yo le respondí que no lo escondía, sino que no lo usaba porque solo hay un Luis Bassat en el mundo y por tanto nunca he tenido la necesidad", explicó.

"Le dije que mi segundo apellido es judío, algo que nunca he ocultado, que nadie desde el franquismo me había acusado de judío y que él lo estaba haciendo en televisión y en directo. Al terminar el debate, mi hijo me dijo: 'Papá, has estado brillante. Pero has perdido las elecciones'", reconoció.

El publicista aseguró que la clave para sobrellevar estas experiencias la aprendió de pequeño en la escuela, cuando tras pasar un año escolar entero aguantando los abusos físicos y verbales (le llamaban perro judío) de uno de sus compañeros de clase, el niño Bassat, que había aprendido judo, sorprendió a su acosador con una llave con la que lo tumbó al suelo.

"Tras nueve meses aguantando palizas y agresiones, tuve que ganarle para que no me insultara. Esto fue una lección para toda mi vida: no dejarme insultar, no renunciar, no huir", explicó.

La familia de Bassat, que es judío cultural pero no religioso, abandonó España en el siglo XVI y regresó desde Turquía, Grecia y Bulgaria a principios del siglo XX a Barcelona, donde, según él, sus abuelos formarían la primera comunidad judía desde la expulsión por parte de los Reyes Católicos y su madre sería la primera persona judía nacida en España desde 1492.