EFEUSANueva York

Una marea de miles de personas en Nueva York -60.000 según las autoridades locales y 250.000 según los organizadores-, en su mayoría jóvenes estudiantes, han invadido este viernes el sur de Manhattan para pedir medidas urgentes que reviertan el cambio climático.

En la multitudinaria marcha, una de las mayores de los últimos años en la ciudad de los rascacielos, participó la activista sueca Greta Thunberg, líder del movimiento climático juvenil, que no obstante ha preferido esta vez mantenerse en un segundo plano y dejar el protagonismo en la marcha a líderes americanas como Alexandria Villaseñor y Xiye Bastida.

"Somos una ola de cambio. Juntos y unidos somos imparables. Así es el poder del pueblo (...) Haremos que los principales responsables de esta crisis respondan ante la justicia", dijo Thunberg durante su intervención.

Según los organizadores el número estimado de participantes superó los 250.000, mientras que el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, calculó la asistencia en al menos 60.000. El político acudió personalmente a la protesta.

En todo caso, una gran cantidad de personas desbordó en varias ocasiones a los numerosos policías que acompañaban la riada humana y que intentaban que no se desbordara, sobre todo en sus primeros compases.

"No hay planeta B", "No a los combustibles Fósiles" o "Sé parte de la solución, no a la polución" eran algunos de los cientos de lemas que portaban los participantes para exigir acciones inmediatas a los líderes mundiales que el próximo lunes acudirán a la Cumbre del Clima de Naciones Unidas.

La protesta, acompañada de un día soleado, arrancó en la plaza Foley, y concluyó en el Battery Park, donde Thunberg tomó la palabra.

La activista Xiye Bastida, adolescente mexicana de 17 años, que encabezaba la marcha, aseguró a Efe que ha participado en la protesta "porque el cambio climático nos está afectando y está afectando a nuestro futuro".

"Si no hacemos algo ahora mismo, no sabemos qué va a pasar", dijo la estudiante, que este lunes participará junto a Greta en la Cumbre de Acción Climática de la ONU.

Precisamente, en la sede de la ONU, varios centenares de funcionarios se concentraron para apoyar las protestas, un acto en el que intervino brevemente el principal responsable de la organización de la Cumbre del próximo lunes, el mexicano Luis Alfonso de Alba, quien recalcó que ante el calentamiento global "no hay un plan B".

Bastida quiere decirle a los líderes mundiales que estarán el lunes en dicha reunión que se "tomen un segundo para reflexionar sobre lo que está pasando".

La joven activista aseguró que presentarán ante la ONU varias peticiones a los presidentes y jefes de Estado.

"Deja de usar productos del petróleo, dale trabajo a los trabajadores de la industria del petróleo, una transición justa y queremos que tengan en mente que tienen que proteger nuestro futuro, porque somos el 20 por ciento del presente pero somos un 100 por cien del futuro", dijo.

Más de 50 organizaciones no gubernamentales de defensa del medioambiente tomaron parte en el evento que arrancó a las 12.00 hora local (16.00 GMT) y concluyó a media tarde, y que se sumó a las más de mil protestas que tuvieron lugar a lo largo y ancho de Estados Unidos.

Según la ONG 350, más de cuatro millones de personas en todo el mundo salieron a las calles para mostrar su apoyo a este movimiento.

Entre los participantes en Nueva York también estuvo la activista brasileña Sonia Guajajara "para representar a los pueblos indígenas del mundo".

"Nos unimos a las voces del mundo para denunciar el genocidio en Brasil y también para hablar del papel de los pueblos indígenas y sus territorios en mantener el equilibrio del clima", dijo a Efe la que fue la primera mujer indígena candidata a la vicepresidencia de Brasil.

Pero además, un gran número de estudiantes, que hoy necesitaban el acuerdo de sus padres para acudir a esta "huelga climática", participaban por primera vez en una manifestación, como Daniel Abicher, una joven de 15 años, que acudió sola.

Abicher mostró a Efe su deseo de vincularse al activismo climático y agregó que sus padres estaban, por un lado, preocupados porque estaba en la protesta, pero también "encantados" de que esté luchando por "hacer un mundo mejor".

Entre participantes disfrazados de globos terráqueos, con máscaras antigás para denunciar la contaminación, llevando olas de mar en solidaridad con los océanos o vestidos de flamencos rosas para llamar la atención sobre los peligros que corren muchas especies, la marcha transcurrió con calma y con la esperanza de que su voz llegue a los despachos de presidentes y empresarios.