Las autoridades del estado de Nueva York se preparan para afrontar de la mejor manera posible la llegada del pico de casos del coronavirus, que el gobernador Andrew Cuomo comparó este lunes con un "tsunami", mientras el número de contagiados se ha situado en 66.497 y el de muertos en 1.218.
"El tsunami está llegando; lo sabemos. Es el momento de reunir suministros y hacer las preparaciones porque ayer fue muy tarde", dijo el gobernador del estado, Andrew Cuomo, en una entrevista en el canal MSNBC.
Según los datos que ofreció en una rueda de prensa celebrada en el centro de convenciones Javits, Estados Unidos, principal foco de la enfermedad a nivel mundial, ha registrado cerca de 150.000 casos de COVID-19, con Nueva York a la cabeza, seguido de Nueva Jersey con más de 13.000 casos, California con más de 6.000 y Michigan con más de 5.000.
El gobernador, que alabó el trabajo conjunto que están haciendo todos los hospitales del estado, detalló que en las últimas horas ha habido 1.014 nuevas hospitalizaciones, con lo que el número de pacientes en centros médicos se ha elevado a 9.500, de los cuales 2.000 se encuentran en cuidados intensivos, lo que supone 315 más que ayer.
Cuomo también quiso destacar que un total de 4.000 personas han sido dadas de alta y que el número de contagiados se duplica cada seis días, en lugar de cada dos días, como ocurría al principio de la crisis.
3.500 NUEVAS CAMAS PARA AFRONTAR LA CRISIS
El anuncio de las nuevas cifras coincide con la llegada a la ciudad de Nueva York del buque médico militar Comfort con 1.000 camas, 750 de las cuales podrán usarse inmediatamente, así como con la puesta en funcionamiento de un hospital de campaña en las instalaciones de centro de convenciones Javit, que albergará otras 2.500 camas.
El gobernador señaló que el Javit empezará a acoger ya desde este lunes a un primer grupo de pacientes, aunque de momento solo 1.000 de las camas estarán disponibles.
La llegada del barco militar al muelle 90 de Manhattan supone que la ciudad contará de manera inmediata con "750 camas para aliviar la presión sobre el sistema de salud", dijo el alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill De Blasio, en la recepción de la nave, en la que subrayó que el buque cuenta con 1.200 personas entre marineros y personal médico.
El contraalmirante del Comfort, John Mustin, explicó que no se dedicarán a tratar pacientes con COVID-19, sino a "liberar la presión" que sufren el resto de hospitales, recibiendo a otro tipo de pacientes para que los centros médicos "puedan enfocarse en esta pandemia".
El barco está también equipado con 12 quirófanos, un laboratorio médico, una farmacia y radiología digital, así como con dos instalaciones para la producción de oxígeno y una plataforma para el despegue y aterrizaje de helicópteros.
PREPARARSE PARA EL PICO DE CASOS
Fieles al discurso marcial que se ha impuesto en la crisis sanitaria, ambos políticos coincidieron en la importancia de acumular material y recursos para afrontar "la batalla" contra el coronavirus que está por llegar.
"Si esperas a que la tormenta golpee es muy tarde. Hay que prepararse antes de que golpee y, en este caso, la tormenta será cuando se produzca el pico (de contagios)", dijo Cuomo antes de advertir de que no tenía "una bola de cristal" para saber cuándo ocurrirá.
El gobernador hizo hincapié en que hay que estar listos para lo que pueda llegar en tres semanas con el objetivo de estar seguros de que "se va ganar la batalla".
En este sentido, De Blasio, también expresó que "esto es solo el principio" y que " las semanas más duras están por venir".
LLAMADOS A LA UNIDAD
Tanto De Blasio como Cuomo, que desde el comienzo de la crisis han mantenido importantes discrepancias entre ellos y con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, este lunes han coincidido en llamar a la unidad.
"Estamos en un ambiente de guerra. Puede que hayamos tenido diferencias en tiempo de paz, pero, en todo lo posible, tenemos que ser uno en tiempo de guerra. Sé que nuestros colegas militares entienden esto, ahora todos tenemos que entenderlo", expresó De Blasio.
Por su parte, el gobernador instó a no politizar la crisis.
"Estamos en una situación realmente grave, es más importante que la política y el partidismo; y si hay división, el virus nos ganará. Si hay un momento para la unidad, amigos, es este", dijo Cuomo antes de hacer hincapié en que el virus no hace distinción entre seguidores del Partido Republicano, al que pertenece Trump, y del Partido Demócrata, en el que militan Cuomo y De Blasio.
El gobernador también advirtió de que el precio de los respiradores ha subido desde los 20.000 dólares la unidad, antes de la crisis, hasta los 50.000 dólares, a lo que está contribuyendo, según reprochó, el hecho de que todos los estados, los hospitales y la Administración federal están intentando comprar los mismos aparatos de los mismos proveedores.
Ambos agradecieron también a Trump el envío de ayuda aunque insistieron que las aportaciones no eran suficientes frenar los estragos de la pandemia.