EFE NewsDenver (CO)

La inestabilidad social y económica creada por la pandemia ha transformado la composición y la actitud de los pandilleros de Denver, fomentando un importante aumento las muertes por la violencia pandilleril en la capital de Colorado, informó este jueves el Departamento de Policía local (DPD).

Según el reporte de DPD, en los primeros ocho meses de 2020 se produjeron 16 asesinatos relacionados con pandillas en esta ciudad, mientras que en los cuatro años anteriores no se superaron las 6 muertes en todo el año en esas mismas circunstancias.

Pero, a diferencia de años anteriores, la mayoría de esas muertes no se produjo por enfrentamientos entre pandillas sino por conflictos dentro de las pandillas, ya fuera "entre miembros que batallan por control y por el poder de reclutamiento".

Y ese reclutamiento se enfoca en niños y jóvenes de cada vez menor edad, dando lugar a lo que se denominan "pandillas híbridas", es decir, pandillas en las que los miembros incluyen desde preadolescentes (menores de 13 años) hasta adultos jóvenes (mayores de 20 años).

El fenómeno fue detectado a nivel nacional por el FBI en 2011, que, además de darle el nombre, determinó que en las pandillas híbridas son los miembros de más jóvenes quienes realizan los actos más violentos como una manera de ganarse un lugar en el grupo.

En declaraciones preparadas al presentar el informe, el jefe de policía de Denver, Paul Pazen, comentó que algunos de los homicidios relacionados con luchas internas de pandillas se cometieron en respuesta a "insultos publicados en las redes sociales", y no, como sucedía antes, "una pandilla vestida de un color peleando contra otra pandilla vestida de otro color".

Uno de los incidentes pandilleros más violentos se produjo el pasado 16 de agosto en tres lugares distintos del Bulevar Federal, la principal arteria del oeste de Denver y la calle que recorre de norte a sur el barrio hispano en ese sector de la ciudad.

En esos incidentes, tres personas murieron y otras cinco resultaron heridas. Según DPD, la violencia comenzó por control de territorio en el barrio latino, un sector desproporcionadamente afectado por desempleo durante la pandemia y, como consecuencia, "con demasiadas personas con mucho tiempo libre", dijo Pazen.

Según el reporte, la ociosidad y los problemas económicos "le dan más poder a los líderes de la pandilla" y hacen que las pandillas "parezcan una manera viable de ganar dinero y de obtener estabilidad y estatus".

Pero según el experto en seguridad Justin Davis (quien pidió usar ese nombre para proteger su identidad) el aumento en la violencia pandilleril tiene otra explicación: desde que comenzó la pandemia, DPD restringió el patrullaje en la ciudad y ya no responde a incidentes menores, sino solamente a "crímenes mayores".

"En un solo complejo de apartamentos en el límite entre Denver y Aurora donde antes no existían pandillas desde que DPD ya no los patrulla llegaron tres pandillas, una de ellas dedicada además al tráfico de drogas y a la prostitución", dijo a Efe Davis, expolicía que trabaja para una empresa de seguridad privada de la que prefirió no dar información.

Davis explicó que la situación se complica aún más porque, por la pandemia, no se puede desalojar a los inquilinos pandilleros de sus apartamentos, debido a que los desalojos han sido postergados y a que ni los jueces ni los alguaciles que normalmente intervienen en esos casos ahora lo hacen.

Y agregó que algunas de esas pandillas cuentan con tecnología y con armas que superan a las de las empresas de seguridad privada.

"Antes, si necesitábamos respaldo, llamábamos a DPD, pero ahora ya no vienen. Nosotros no podemos responder solos a los pandilleros. Ellos miran a las cámaras de seguridad y se ríen porque saben que no podemos hacer nada. Los residentes que respetan la ley no tienen protección", aseveró Davis.