EFE NewsLos Ángeles

Trabajadores de la limpieza se concentraron este jueves en el exclusivo sector de Beverly Hills en Los Ángeles para crear conciencia entre empleadores y legisladores sobre cómo la pandemia está devastando la economía y la salud de estos empleados esenciales, vitales para que controlar el contagio.

“Nosotros hemos estado al frente en toda esta pandemia, limpiando para evitar que otros se contagien, pero al mismo tiempo nos hemos expuesto a la enfermedad y hemos expuesto a nuestras familias a cambio de nada”, dijo a Efe Verónica Lagunas, trabajadora de la limpieza.

El llamado se realizó en una caravana que reunió decenas de automóviles que recorrieron edificios del exclusivo sector de Beverly Hills y Century City, que albergan importantes compañías y hasta las oficinas de senadores y legisladores.

David Huerta, presidente del sindicato SEIU-USWW, explicó a Efe que la acción se realizó para dar voz a los cerca de 20.000 empleados que trabajan en este sector en California.

Además de luchar contra la COVID-19, los conserjes están enfrentando recortes de horas y en algunos casos hasta despidos.

“Estos trabajadores son muy importantes para la economía y la seguridad de otros empleados y en estos momentos debemos protegerlos y no sacrificar su bienestar”, añadió Huerta.

El líder sindical advierte que al menos 12 de los afiliados han fallecido tras contraer el virus.

En este sentido, Lagunas, de 42 años y oriunda de El Salvador, advierte que una de sus mayores preocupaciones en esta pandemia ha sido llevar el virus a su casa, donde vive con sus dos padres, personas en alto riesgo si contraen la enfermedad.

El contagiarse de COVID-19 no es el único dilema que enfrenta la salvadoreña, pues la pandemia también ha obligado a su empleador a recortarle horas. De un total de 40 horas a la semana, Lagunas apenas está trabajando 28 a lo máximo, un recorte que para ella significa un gran golpe al bolsillo ya que es quie mantiene a sus dos hijos, y sus padres.

“He tenido que gastarme todos mis ahorros, hasta lo que estaba guardando para la universidad de mi hijo”, dice la inmigrante amparada por el Estatus de Protección Temporal (TPS).

La situación sería más grave para algunos de sus compañeros que no tienen permiso de trabajo, y de perder el empleo no estarían favorecidos con ninguna ayuda, subraya Lagunas. “Al menos yo tengo ahorita derecho a desempleo”, añade.

Son los trabajadores indocumentados de esta industria y los favorecidos con TPS, un beneficio que está por terminar en enero de 2021, uno de los grupos que más preocupan al sindicato.

“También hicimos un llamado por los trabajadores con TPS y los indocumentados que son un sector muy importante. Están cargando en sus hombros una gran responsabilidad y los legisladores los están ignorando”, matizó Huerta.

Cada día que los funcionarios electos y los empleadores deciden no actuar, contribuyen al riesgo que enfrentan los trabajadores esenciales en sus empleos, insistió el sindicalista.

Los Ángeles tiene una fuerte historia en el movimiento de derechos de los trabajadores de la limpieza. En abril de 1990, miembros del sindicato de conserjes de Los Ángeles lanzaron una huelga que ayudó a cambiar el movimiento laboral estadounidense.

La campaña "Justicia para los Conserjes" logró llamar la atención sobre la situación que enfrentaban hombres y mujeres de bajos salarios, en su mayoría inmigrantes, que estaban contratados por corporaciones millonarias y con más conexiones políticas en Los Ángeles, y que no querían mejorar las condiciones de estos empleados.

El movimiento se extendió a otras ciudades como Miami, Houston y Boston, y logró mejorías en los contratos de los conserjes.

“Así como lo hicieron nuestros compañeros hace 40 años, nosotros estamos luchando por nuestros derechos, y nuestra salud. No nos callaremos hasta que no seamos escuchados y se reconozca nuestro aporte”, concluyó Laguna.